Huyendo a través del arte y la memoria.J.P
Huyendo a través del arte y de la memoria
Joaquín Peral
Días pasados para intentar olvidar aunque sea por un rato la desesperanza que existe en la realidad del mundo actual, y tras una acción huidiza, me puse a mirar un video sobre pinturas del Expresionismo Abstracto. En ese video vi obras similares a las de más abajo.
Obra de Newman
Obra de Newman
Mientras disfrutaba de esta actividad, y me sumergía en esas pinturas, me pregunté porqué me gusta tanto este tipo de manifestación artística. Me di cuenta que me gusta desde que soy muy joven. Yo nací en 1950, y alrededor de esos años coinciden diversos fenómenos o movimientos culturales y artísticos. Se producen la aparición de este tipo de pinturas, al igual que cambios sustanciales en el Jazz y también en la literatura. Todos estos movimientos comenzaban a manifestarse también a través del cine, en las novelas y también en la poesía. Esta pregunta que me hice a mi mismo me empujó a leer algunos artículos sobre el tema, de donde extraigo párrafos que compartiré también en este texto.
Desde niño y luego de adolescente y joven (años 60-70) fui mucho al cine y también me inicié en el gusto por la lectura. No tuve nunca ninguna guía ni formación sobre arte pero sentí desde siempre una atracción intensa e inconsciente hacia pinturas como las de Rothko, Pollock, Newman, W. de Kooning, etcétera. Observé que este movimiento pictórico nació y se desarrolló entre los años 40 y 60 del siglo pasado al igual que un tipo de Jazz que es una de las manifestaciones musicales que más llenan mis horas de ocio. Algo había cambiado en el mundo tras la horrible Segunda Guerra Mundial y ello se expresaba de multitud de formas, y no solo en los cambios de la pintura o la música sino también en la poesía y en la literatura en general. Sobresalen entonces, poetas como John Ashbery, Frank O’Hara, Sylvia Plath o Greenberg entre otros.
La poesía de Frank O’Hara, por ejemplo, está intrínsecamente ligada al expresionismo abstracto de la Escuela de Nueva York, trasladando la inmediatez, el gesto y la espontaneidad de la pintura de acción (action painting) al verso. Como poeta-crítico que frecuentaba a artistas como Willem de Kooning, O'Hara creó un estilo urbano, conversacional y rápido, caracterizado por el "personismo", donde el poema se convierte en un registro directo de la experiencia cotidiana, capturando el momento presente tal como lo hacían los pintores gestuales.
En tanto que crítico de arte como era O’Hara, era amigo de Pollock, de W. de Kooning, de Jasper Johns o de Larry Rivers, por ejemplo.
El periodo comprendido entre los años 40 y los 60 del siglo XX representa también la época dorada de la transformación del jazz, en la que pasó de ser música popular bailable (Swing) a una forma de arte compleja, introspectiva y vanguardista.
Esta era se caracterizó por una rápida evolución de estilos: Bebop, Cool Jazz, Hard Bop y Jazz Modal.
Entre los más destacados jazzistas de esos años están Charlie Parker, Thelonious Monk, Miles Davis, John Coltrane y Chet Baker entre otros.
Charlie Parker y Miles Davis
Tanto a estos pintores vanguardistas como a ese tipo de jazz, llegué, dada mi nula educación al respecto, a través del cine y de la literatura sin siquiera darme cuenta.
En este aspecto, leer algunas obras de Julio Cortázar era también incursionar en el jazz.
Julio Cortázar consideraba el jazz una "presencia continua" y fundamental, influyendo profundamente en su estilo literario mediante el ritmo, la improvisación y el swing. Esta música, considerada una forma de libertad y autenticidad, moldea la estructura de obras como Rayuela y El Perseguidor. Mucho más reciente y en autores que he leído mucho, también está presente el jazz.
Es el caso de Antonio Muñoz Molina que integra profundamente el jazz en su obra literaria, utilizándolo no solo como ambientación, sino como estructura narrativa y estética. Su novela El invierno en Lisboa (1987) es el máximo exponente, un homenaje al género negro y a los músicos de jazz, donde la improvisación, el ritmo y la atmósfera de tugurios son fundamentales. Otro escritor muy ligado al jazz es Haruki Murakami.
A la inversa también hubo incursiones de jazzistas en la pintura. Tal es el caso de Miles Davis.
Hubo seis años en la vida de Miles Davis, en los ochenta, en los que poco o nada se supo de él. El célebre trompetista se aisló del mundo, después de que una serie de problemas físicos lo acosaran hasta acallar su instrumento. Y entonces pintó. Sin formación académica, dejó brotar en sus lienzos un mundo agresivo y desquiciado de trazos fuertes y vibrante colorido. Aquí comparto algunas de sus obras.
Obras de Miles Davis
El gusto por un tipo de arte sobre otro, es una experiencia profundamente personal, moldeada por la combinación única de las vivencias individuales, la personalidad, o la respuesta neuroquímica del cerebro, al observar colores, formas y emociones, entre otros muchos otros factores. Los puntos claves, quizás sean los que incluyen la búsqueda de conexión emocional, la resonancia con el contexto del artista, influencias culturales y la atracción estética hacia elementos como la simplicidad o la complejidad.
La mayoría de las personas se fijan en una obra de arte, admiran sus formas, su estilo y otro tipo de elementos. La admiración de obras artísticas, tiene diferentes interpretaciones y valoraciones subjetivas que dependen, como he señalado antes, de multitud de causas.
Aunque no sé definir bien la belleza, creo que en mi caso la atracción hacia el expresionismo abstracto no se basaba, como dicen algunos de mis amigos, en lo que se suele entender como tal. Muchos entienden la belleza como una cualidad, que suele estar presente casi siempre ya que produce placer y deleite al ser percibida, considerada una propiedad abstracta que combina armonía, proporción y simetría, aunque su definición varía enormemente entre lo objetivo (parámetros culturales y científicos) y lo subjetivo (gustos personales, emociones, etcétera).
Cuando escribía estas reflexiones, leí un artículo de Raquel Rodriguez, licenciada en Historia del Arte por la Complutense, y que afirmaba, como ya lo mencioné antes, que en la expresión y valoración artística hay una cuestión multifactorial, ya que no solo depende de lo que opine una persona que haya estudiado arte o del dinero que se pague por una obra, sino que depende también en gran medida del espectador, de la experiencia que tiene este frente a la obra, y también del artista. El arte es un fenómeno social, pero también es una experiencia íntima entre el espectador y la obra. Nos puede gustar más un estilo u otro, una obra u otra, podemos entenderlo o no; pero no podemos negar la importancia de que la obra tiene al causar un sentimiento dentro del espectador; sea odio, rabia, placer, nostalgia o admiración.
Para algunos el hecho de que a determinadas personas les guste una forma de arte y a otros no, podría tener como explicación nuestros propios rasgos de personalidad o quizás también la historia individual de cada sujeto.
Hay expertos en arte que piensan que hay gente más abierta a la experiencia y que se ha visto que son los que están más predispuestos a las expresiones abstractas. Por otra parte hay gente que presenta una mayor necesidad de marcos cognitivos-conceptuales y están menos abiertos a experiencias estéticas, es decir, gente que tiene una tendencia a favorecer el arte de elementos más reconocibles en la naturaleza. Puede gustar más La Capilla Sixtina que las composiciones de Rothko pero ambos son tan válidos como su contrario.
Volviendo a la poesía y con esto a O’Hara, que además de poeta era crítico de arte y por ello tenía mucha relación con los artistas y pintores de la época. Éste, en la década de los cincuenta junto a John Ashbery y Kenneth Koch, entre otros, crean la Escuela de Nueva York lo hacen con la intención de fundir y conectar teatro, poesía, pintura y música. Es decir, abrir un espacio intelectual en el que los artistas buscasen una temática y lenguaje comunes. Es más, buena parte de su poesía se publicó en colaboración con artistas plásticos como Larry Rivers y Michael Goldberg. Por lo tanto se mantenía una vía fluida de conexión entre artistas; entre poetas y pintores, fundamentalmente.
En las obras de pintores como W. de Kooning, como en los versos de Frank O’Hara, el acto de la comunicación y el resultado final de la composición son una y la misma cosa, ya que en última instancia lo que importa es la crónica del acto de la creación. Ante sus poemas, como ante los de John Ashbery, parece siempre que estemos a punto de hallar la clave del poema, su significado, pero al instante hemos de rendirnos ante la imposibilidad de encontrar ese sentido, dado que al final lo que importa es el proceso mismo de la escritura o de la creación.
Ashbery y O’Hara estaban muy influenciados como escritores por los pintores del expresionismo abstracto de aquellos años cincuenta. John Asbery en la introducción que escribe sobre las obras completas de O’Hara dice:
"El concepto del poema como crónica del acto creativo de O'Hara se fortaleció gracias a su íntima experiencia de los inmensos cuadros de Pollock y W. de Kooning de fines de los 40 y principios de los 50, y del realismo imaginativo de pintores como Larry Rivers"
Curiosamente, y sin salirnos del binomio newyorkino Ashbery-O'Hara, encontramos otro de esos momentos capitales en la interrelación de las artes, en este caso, la música. Cuenta Ashbery que mientras sufría hacia 1950 una profunda crisis creativa, O’Hara lo llevó a un concierto. Se trataba del concierto de David Tudor que interpretaba “Music of Changes” de John Cage. Se trataba de una creación que constaba de una serie de acordes disonantes, la mayoría altos y de ritmos irregulares.
https://open.spotify.com/intl-es/track/4JrA9gY2LWOoexRGEZbIFX?si=95e02c00218147cb
John Milton Cage Jr., artísticamente John Cage, fue un compositor, teórico musical, artista y filósofo estadounidense. Pionero de la música aleatoria, de la música electrónica y del uso no estándar de instrumentos musicales, Cage fue una de las figuras principales de la vanguardia de posguerra.
David Eugene Tudor fue un pianista y compositor estadounidense de música experimental. Estudió piano con Stefan Wolpe y al tiempo ganó fama como uno de los principales intérpretes de la música de vanguardia para piano.
O’Hara estuvo interactuando en su obra con la creación pictórica tanto de W. De Kooning, Pollock y otros.
Obra de Pollock
Obra de W. de Kooning
A continuación un poema relacionado con Pollock. (Digresión sobre número 1) año 1948.
El poema es una respuesta directa y una reflexión sobre la pintura Number 1A, 1948 de Jackson Pollock.
Digresión sobre número1. 1948. O’Hara
Estoy enfermo, aunque no estoy demasiado enfermo. No estoy enfermo en absoluto. Es un día perfecto, demasiado caluroso para el invierno, demasiado frío para el otoño. Un buen día para contemplar. Observo, durante la hora del almuerzo, una cerámica de Miró, y luego veo el mar de Léger; la luz de un complejo Metzinger y el rudo despertar de Brauner, una mesita de Picasso, de color rosa. Estoy cansado, pero no estoy demasiado cansado. No estoy cansado en absoluto. Ahí está el Pollock, blanco, el daño derramado, su mano perfecta y sus muchos viajes de un lado a otro (260)
Es evidente, en definitiva, y queda bien a las claras, la profunda huella que los pintores del expresionismo abstracto (una especie de hermanos mayores) dejaron en los poetas. Aunque, de un modo capital, fue W. de Kooning la figura titular e inspiradora.
A continuación algunos poemas de este grupo relacionado con el expresionismo abstracto.
Poemas de John Ashbery
Un humor de tranquila belleza
La luz de la tarde era como miel entre los árboles
cuando me dejaste y caminaste hasta el final de la calle
donde terminaba abruptamente el crepúsculo.
El puente levadizo, similar a un pastel de boda, descendió
hasta la tímida flor del nomeolvides.
Tú subiste a bordo.
Ardientes horizontes pavimentados de pronto con piedras de oro,
sueños que tuve, incluyendo el suicidio,
soplan el globo de aire caliente y lo alejan.
Está reventando, está a punto de reventar
con algo invisible
justo durante estos días.
Nosotros escuchamos, y a veces oímos,
algo que se acerca
y hacemos que la sangre descienda, y cosas así.
Los museos se tornaron entonces generosos, y vivieron en nuestro aliento.
Paradojas y oxímoros (John Ashbery)
Este poema tiene que ver con el lenguaje en un nivel muy básico.
Observa cómo se dirige a ti. Tú miras por la ventana
o pretendes juguetear con algo. Lo entiendes, pero no lo entiendes realmente.
No lo captas, o él no te capta a ti. Ninguno de los dos lo capta.
El poema está triste porque le gustaría ser tuyo, pero no puede.
¿Qué es «un nivel muy básico»? Es eso, y también otras cosas,
que forman un sistema que él intenta poner en juego. ¿En juego?
Bueno, la verdad es que sí, aunque yo considero que el juego es
una cosa externa y más profunda, un patrón encontrado en sueños
tal como la división de la gracia de estos largos días de agosto,
sin prueba alguna. Final abierto. Y antes de que te des cuenta
se pierde en el ajetreo ruidoso de las máquinas de escribir.
Te la han jugado una vez más. Yo creo que tú existes solamente
para convencerme de que lo haga, en tu propio nivel, y luego ya no estás allí
o adoptas una actitud diferente. Y el poema
me ha empujado hasta ponerme suavemente a tu lado. El poema eres tú.
Por qué no soy pintor (O’Hara)
No soy pintor. Soy poeta.
¿Por qué? Creo que preferiría ser
pintor, pero no lo soy. Bueno,
Por ejemplo, Mike Goldberg
está empezando a pintar. Yo le caigo.
«Siéntate y tómate algo»,
dice. Bebo; bebemos. Miro
arriba. «Tienes SARDINAS en esa».
«Sí, necesitaba algo ahí».
«Ah». Me voy y los días pasan y
le caigo otra vez. La pintura
continúa, y yo voy, y los días
pasan. Le caigo. La pintura está
acabada. «¿Dónde están SARDINAS?»
Todo lo que queda son solo
letras. «Era demasiado», dice Mike.
¿Y yo? Un día estoy pensando en
un color: naranja. Escribe una línea
sobre la naranja. Pronto es una
página entera de palabras, sin líneas.
Luego otra página. Debería haber
mucho más, no del naranja, de
las palabras, de cuán terrible es el naranja
y la vida. Pasan los días. Incluso está en
prosa, soy un poeta verdadero. Mi poema
está terminado y no he mencionado
el naranja todavía. Son doce poemas, lo
llamo NARANJAS. Y un día en una galería
veo la pintura de Mike, llamada SARDINAS.
Pasando otra vez al Jazz y su relación con Expresionismo Abstracto, vemos que ambos surgen con auge en Nueva York tras la Segunda Guerra Mundial (años 40-50), comparten una profunda conexión basada en la improvisación, la energía visceral y la expresión emocional espontánea. Artistas como Jackson Pollock, con su técnica de dripping (goteo), reflejaban el ritmo y la libertad creativa del jazz, enfocándose en el acto de pintar más que en la obra final.
Dentro de los tipos de jazz, en aquellos años destaca el bebop que es un estilo de jazz surgido en la década de 1940 en EE.UU. y que revolucionó el género, transformándolo de música bailable (swing) a una forma artística compleja para escuchar. Se caracteriza por tempos rápidos, estructuras armónicas complejas, solos instrumentales virtuosos y pequeños grupos o combos (generalmente trompeta, saxo, piano, contrabajo y batería)
Es interesante que los expresionistas abstractos y los beboppers surgieran casi al mismo tiempo. La adopción de lo experimental y progresivo parece que debe reflejar el espíritu de la época compartido y que en la década siguiente se expresó también en el cine, como tal es el caso de la película What A Way To Go protagonizada por Shirley McLaine , Robert Mitchum y Paul Newman, o los cuadros que decoraban el interior de filmes populares como El guateque (La fiesta inolvidable) interpretada por Peter Sellers.
A continuación comparto con vosotros algunas piezas jazzísticas de aquellos años.
Charlie Parker
https://open.spotify.com/intl-es/track/5SKx06enLjqLj6KOVGkqLu?si=d1911722082745cf
Miles Davis
https://open.spotify.com/intl-es/track/4ZX7fXhm6iwP7nABz1tcFB?si=755662684fc44aca
Chet Baker
https://open.spotify.com/intl-es/track/1qagJUT7uzS8eAkDJmO8QG?si=de30c5cffd5a4085
Thelonious Monk
https://open.spotify.com/intl-es/track/1Bfj7CCZlkX2nB3dSQFT21?si=45a24db94d554123
Dizzy Guillespie
https://open.spotify.com/intl-es/track/6LPqphk2rbt2i63bR2o247?si=043f3a554ed04746
Bueno amigos, durante unas horas he logrado olvidar las atrocidades de Donald Trump y las estupideces e incoherencias de nuestros políticos nacionales.
Aunque en mí ha servido para eso, sigo sin saber con claridad porqué me gusta tanto el jazz o el expresionismo abstracto. Lo intuyo, pero no estoy seguro del todo.
Uno de los factores fue que desde siempre me interesó cómo era el mundo cuando yo nací y en mi infancia. En aquellos años además de producirse estas nuevas expresiones del arte, se convivía también con una vuelta a la guerra (Corea), al macartismo en USA, al deterioro y asedio del segundo gobierno peronista en Argentina (que es donde yo vivía entonces) y a una oscura etapa de dictadura en España, entre otros elementos del momento histórico. Al leer sobre esos periodos también conocí de forma indirecta el expresionismo abstracto o el jazz que tanto me gustarían posteriormente.
Hasta la próxima. J.P
Nota: Por si os sirve de algo, comparto con vosotros estos videos que hablan de este tema.











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