La semana del hundimiento/ The week of the sinking

 Editorial 


The week of the sinking//La semana del hundimiento



En la foto de más arriba se ve el hundimiento de una vivienda. Bien podría esta ser un símil de lo que está ocurriendo actualmente en la sociedad mundial.

A lo largo de la historia de la humanidad o incluso en la vida personal de cada individuo, no todos los días son iguales.

Al escribir estas líneas miro hacia atrás solo siete días y me inunda la sensación de que en ese corto lapso de tiempo se ha producido un derrumbe o un hundimiento de un tipo de sociedad que creíamos o al menos yo así lo pensaba, habíamos logrado o estábamos construyendo para una convivencia más respetuosa, tolerante y basada en principios del derecho internacional y también de los derechos humanos dentro de un marco democrático.

 

Sin duda que no vivíamos un mundo ideal ya que había y hay actualmente más de cien conflictos bélicos activos en el mundo. También estaba en nuestra memoria reciente la barbarie perpetrada por Netanyahu en Palestina o la de Putin en Ucrania. Todo ello no me hace olvidar las atrocidades de Hamás o la represión dictatorial severa que se practicaba en la República Venezolana o en Irán. Pero lo acontecido por sus formas y esencias en estas jornadas pasadas en Venezuela, me hacen ver que se ha abierto una vez más el periodo de guerras, agresiones, dictaduras, expolios y la ley del más fuerte que se aplica sin complejos y con una voz amenazante a todas las personas que se opongan a esa corriente tanática.

 

No solo es producto del accionar de un narcisista altamente peligroso sino de un gran número de personas que apoyan y asesoran a este sujeto para imponer un nuevo orden mundial basado en la fuerza, en el desprecio de los demás, y que pretenden hacer a un estado hegemónico en un continente entero o en una parte del mundo. 

Secuestrar al dictador impresentable, invadir y bombardear a otro estado, apropiarse sin ningún rubor de sus bienes naturales (petróleo, tierras raras, etcétera), amenazar a otros países hispanoamericanos, declarar que se apropiará de Groenlandia, despreciar a Europa, pactar con Putin y pasar por encima de toda legislación internacional, nos da una idea del mundo que se viene.

 


Trump, ese patológico narcisista se ríe, se mofa y desprecia a otros políticos, a periodistas, o a estadistas. Como él lo ha declarado, no necesita ninguna ley excepto su propia moral individual¿?. Esta moral ya se ha visto expresada en la forma de persecución  inmisericorde que realiza contra los inmigrantes a quiénes expulsa o envía a cárceles que ha contratado en otro país liderado por una autócrata servil del amo del pelo amarillo. 

Pero como decía antes no está solo. Está acompañado en este proyecto destructivo por la plutocracia tecnológica y los poderosos de Estados Unidos de Norteamérica. Se acompaña también de un equipo de gobierno que comparte sus ideas y objetivos o de payasos serviles como Milei, Orbán, Abascal u otros dirigentes de la ultraderecha internacional.

 



 Una manifestación del talante de este grupo gobernante se puede deducir al leer el discurso de su secretario de defensa en presencia del propio Trump. Hegseth, secretario de defensa, en una reunión reciente con más de ochocientos altos mandos de las fuerzas armadas estadounidenses, dijo: “La guerra es algo que se libra según nuestras propias condiciones y con objetivos claros. Desatamos una violencia aplastante y punitiva sobre el enemigo. Tampoco luchamos con reglas de combate estúpidas. Damos carta blanca a nuestros combatientes para intimidar, desmoralizar, perseguir y matar a los enemigos de nuestro país”.  Así vemos que los principios democráticos que impulsó en ocasiones USA tras la segunda guerra mundial han pasado no solo al olvido sino a considerar estos principios como objetivos a abatir por la nueva administración estadounidense.  En ese país desde ahora no solo serán perseguidos los inmigrantes de piel oscura, los negros o los marginados sino también cualquier estadounidense que reivindique el estado de derecho y la democracia. 

Malos tiempos para la humanidad. Siguiendo los consejos de Edgar Morin, que a sus 104 años nos dice en una entrevista reciente  que queda aún la resistencia.

 

Aunque las condiciones sociales e históricas respecto a los años del surgimiento del nazismo son muy diferentes, aspectos del comportamiento y accionar del líder destructor actual me hace recordar al genocida Adolfo Hitler. ¿Será que éste ha renacido en Estados Unidos?. Si es así, solo espero que la sociedad no cometa los errores del siglo XX y enfrente tempranamente con decisión, aunque esto sea penoso y largo, al monstruo totalitario actual.  El hacerlo bien conllevará sacrificios enormes pero la pasividad nos podría conducir a muchas décadas de opresión y vilezas.

Amigo, observa lo que está ocurriendo, medita, analiza la situación actual. No se puede mirar a otra parte. Escruta lo que hacen o dicen la Unión Europea y los políticos más cercanos a ti. Aunque en cualquier análisis de política internacional hay innumerables y complicados temas a considerar, en última instancia y aunque parezca una simpleza, es una vez más la lucha entre el bien y el mal.

Un abrazo y suerte en todo.

 

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