¿La Ilíada o la Odisea?. B. Bauzá
¿La Ilíada o la Odisea?
Borja Bauzá
(La Diligencia)
Obra de H. James Draper. Ulises y las sirenas
Se suele decir que la tradición cultural occidental descansa sobre tres obras: la Ilíada, la Odisea y la Biblia (que a su vez encierra, en su Antiguo Testamento, escritos de origen acadio y babilónico). Curiosamente, las dos primeras, atribuidas a un viejo juglar griego conocido como «Homero», llevan siglos siendo sometidas a una suerte de competición entre quienes se dedican a leer los clásicos. Hay quien sostiene, en fin, que la Ilíada es una obra superior a la Odisea, y viceversa. Semejante rivalidad puede parecer fruto del friquismo exacerbado del personal. A fin de cuentas, ¿qué más da? Sin embargo, el historiador, traductor y ensayista Daniel Mendelsohn sostiene que el fenómeno nos permite evaluar la mentalidad imperante en cada época.
Y es que la Ilíada, un poema bélico ambientado en un mundo donde la violencia era la consecuencia natural de la búsqueda de gloria, muestra los conflictos que enfrenta un puñado de guerreros mientras la Odisea, una historia de posguerra, cuenta el tortuoso regreso a casa del astuto Ulises tras dejar diez años de su vida peleando contra Troya. Un viaje plagado de desafíos que duró otros diez años más. Continúa Mendelsohn:
La Ilíada, por su representación descarnada de la muerte, siempre ha ejercido una poderosa atracción entre quienes se consideran personas serias. Por ejemplo: entre los integrantes de la llamada «Generación Grandiosa» –marcada primero por la Gran Depresión y después por la Segunda Guerra Mundial–, ese magnetismo es especialmente intenso.
Hace quince años, mi padre, que entonces tenía 81 años, decidió asistir como oyente a un seminario sobre la Odisea que yo impartía a estudiantes de primer curso. Al terminar el semestre, yo seguía sin haber logrado convencerlo de las virtudes de la Odisea. «Crecí durante la guerra», gruñía. «La Ilíada es la que habla de mi mundo». Mi gran amigo y mentor, el editor Robert Gottlieb –dos años más joven que mi padre–, revisó con detenimiento mi traducción de la Odisea antes de que la entregara a la editorial. Cuando terminó, negó con la cabeza, resignado. «¿Por qué sigue haciendo esto? ¡No entiendo por qué no vuelve de una vez a casa!».
En cierta medida, el prejuicio contra la Odisea hunde sus raíces en la Antigüedad. Si se conservan muchos más manuscritos y fragmentos de papiros de la Ilíada es porque el poema bélico constituía la base del sistema educativo griego.
[…]
Resulta aún más llamativo, por tanto, que de un tiempo a esta parte haya sido la Odisea, y no la Ilíada, la que ha conseguido seducir a quienes se dedican a adaptar obras viejas a nuevos formatos. Les han resultado irresistibles tanto las numerosas aventuras que jalonan la epopeya de Ulises como sus grandes temas: el regreso al hogar y el reencuentro con la familia.
Las adaptaciones cinematográficas van desde la espectacular superproducción de Hollywood de 1954, con un Kirk Douglas de torso desnudo enfrentándose a monstruos, hasta la ingeniosa relectura que los hermanos Coen hicieron durante la Gran Depresión en O Brother, Where Art Thou?, pasando por la sobria y austera The Return, con Ralph Fiennes en la piel de un Ulises traumatizado.
Y, por supuesto, ahora ha llegado a los cines la superproducción de Christopher Nolan, rodada íntegramente en formato IMAX y con un presupuesto de 250 millones de dólares. Las entradas ya están agotadas en salas de todo el país.
[…]
Quienes desprecian la Odisea por considerarla una simple novela de aventuras hacen una lectura superficial del poema. Es cierto que los personajes con los que Ulises se cruza en su periplo son inolvidables –el Cíclope, los lotófagos, Calipso, Circe, las Sirenas, Escila o Caribdis–, pero solo cuatro de los veinticuatro cantos que lo componen están dedicados a esos episodios.
En su Poética, Aristóteles apenas se detiene en ellos y los despacha como un «viaje zarandeado por las tempestades». Lo que realmente le interesa al filósofo es la «situación en el hogar»: el reino de Ulises, su esposa, su hijo aún joven; qué ha sido de ellos durante su prolongada ausencia y cómo puede él regresar para recuperar su identidad como rey, marido y padre. En el fondo, la Odisea es una historia sobre los seres humanos y los vínculos que los unen.
[…]
El rechazo de la oferta de Calipso en favor del regreso junto a su envejecida Penélope no es solo un magnífico testimonio de su matrimonio –otro de los grandes temas del poema–, sino también un conmovedor reconocimiento de que, pese a sus hazañas, Ulises no deja de ser, en última instancia, otro mortal común.
He de ser sincero: no esperaba encontrar algo así en Bloomberg; un portal informativo de gran prestigio, sí, pero centrado sobre todo en la economía, la política y las finanzas. En cualquier caso, bienvenido sea un texto que mezcla el análisis literario con la evolución de nuestras sociedades y explica, en última instancia, la importancia que tiene la cultura a la hora de moldear el carácter de las diferentes generaciones. Quien tenga interés en leerlo entero puede encontrar el artículo de Mendelsohn (en inglés) aquí.



Comentarios
Publicar un comentario