Libros. La odiocracia//El fin y el principio

 Libros

I)

La odiocracia

Luciana Peker


Editorial: LIBROS DEL KO, S.L.L.

ISBN: 9791387839246



Sinopsis

Al fondo a la derecha De entre todos los regalos posibles, Javier Milei eligió una motosierra para Elon Musk. Este objeto en forma de pene dentado es para Luciana Peker —periodista y activista argentina exiliada en España— la metáfora perfecta de la nueva extrema derecha obsesionada con destruir los avances de la cuarta ola feminista y con erradicar las políticas sociales. Argentina es el nuevo laboratorio de este turboneoliberalismo feudal y misógino, que aspira a extenderse también en España a través de los estrechos lazos entre Milei, Santiago Abascal e Isabel Díaz Ayuso. 


Estos, a su vez, viven espoleados e inspirados por Donald Trump, cuyo eje político es el debilitamiento de la democracia, la represión de la protesta social y el intento de reconvertir a América Latina en el baño trasero y a Europa en un museo sin marcos. Este engranaje del odio gana una elección tras otra. Triunfan los polivillanos, outsiders, autoritarios, neofascistas, que naturalizan el odio, lo vuelven corriente, callejero, permeable, aceptable. Perdemos el sistema en el que se asentó el mundo después del horror del genocidio del siglo XX. 


Frente a esta internacional del odio, los feminismos populares, potenciados desde el sur global, ofrecen reparación, se organizan para protestar y ayudan a imaginar un mundo que no sea un charco de violencia, sino un lugar de encuentro. «La odiocracia llega cuando la ultraderecha mundial ha dejado de disimular su programa y ha encontrado en el machismo y el racismo, en esa alianza perpetua, un nuevo sistema: el sistema del odio global». Lucía Lijtmaer



                                                             ***

II)



El fin y el principio. Editorial Alfaguara




“La última página del fascismo es la peor”

Se publica en España el último volumen de ‘M’, la monumental saga sobre Mussolini de Antonio Scurati, donde aborda su huella ideológica en el presente

  • IÑIGO DOMÍNGUEZ

https://lectura.kioskoymas.com/article/282037628891767


El escritor italiano Antonio Scurati (Nápoles, 57 años) ha pasado los últimos 15 años dedicado a estudiar, indagar y escribir sobre la vida de Benito Mussolini, una empresa literaria de 3.000 páginas, de gran impacto en todo el mundo, que empezó en 2018 con el primer libro y culmina con el quinto, ahora publicado en España. M. El fin y el principio (Alfaguara) relata el terrible epílogo del fascismo, tras la caída del régimen en 1943 y hasta la muerte del dictador en abril de 1945, casi dos años que constituyen el fondo más oscuro y siniestro de ese túnel histórico, cuando emerge la cara más terrorífica del régimen.


El libro relata un trágico final donde reina el caos y el horror, la total oscuridad moral. Tras la rendición de Italia, el 8 de septiembre de 1943, el país queda partido en dos. El ejército alemán pasa de ser un aliado a convertirse en invasor en la mitad norte de la península. Hitler mantiene a Mussolini como una marioneta al frente de la República Social Italiana, la llamada República de Saló —localidad al pie de los Alpes, donde residía el dictador—, un Estado títere.


A nivel local, el fascismo sobrevive en cada ciudad en manos de los peores elementos que ha producido en las dos décadas anteriores. Criminales, sádicos y asesinos que en muchos casos el régimen había apartado, que reaparecen en esta última hora movidos por el rencor y la sed de venganza. En el derrumbe del fascismo son los únicos que aún están dispuestos a morir matando. Al mismo tiempo, comienza la lucha de la resistencia partisana y se desata una auténtica guerra civil. En esos meses también comienza la deportación nazi de judíos y las masacres del ejército alemán de la población.


Mussolini asiste al hundimiento, convertido ya en un ser depresivo, derrotado y atrapado en manos de los nazis. Hasta sus últimas horas, en las que baraja varias ideas de fuga, incluida la posibilidad de ir a la España de Franco. Acabará fusilado y su cadáver, pateado por la multitud y colgado boca abajo.

La alarmante paradoja es que precisamente este tenebroso final es la semilla del neofascismo posterior: el Movimiento Social Italiano (MSI), el partido neofascista que nace en la democracia, se inspira en la República Social Italiana, y sus fundadores formaban parte de ella. Es una línea política que llega hasta Giorgia Meloni.


“La última página del fascismo es la peor, la más oscura, en la que regresan los hombres de sus orígenes, pero 20 años después, envejecidos, melancólicos, desesperados”, explica Scurati en conversación telefónica. “Dan lugar a una violencia totalmente nihilista, sin horizonte, sin proyecto, sin posibilidad de victoria. Sádica, despiadada, inútil. Y lo interesante, e impactante, es que esta página del fascismo es la menos conocida en nuestro país, la más obstinadamente borrada. Pero también la página del fascismo a la que se remiten y en la que se inspiran los neofascistas de la posguerra”.


Mussolini emerge como una figura “despreciable e imperdonable”, un líder que hunde en el abismo a su pueblo, “por el que jamás siente la más mínima compasión”. En una de sus cartas a su amante, Clara Petacci, le escribe: “Hoy he descubierto un nuevo sentimiento: la lástima por mí mismo”. “Pero nunca tiene una palabra de compasión por su pueblo”, apunta Scurati. “Es más, esas cartas están llenas de invectivas contra los italianos, mientras mueren a millares en el frente y bajo los bombardeos. Los llama cobardes, pusilánimes, ineptos. Los acusa de ser culpables del fracaso del fascismo, no al fascismo de haber arruinado a los italianos. Y lo increíble es que este individuo abyecto, este líder perverso, pueda haber sido considerado por los neofascistas como un gran estadista. Y lo han hecho quienes gobiernan el país hoy, que en su juventud eran neofascistas y nunca han sentido la necesidad de reconsiderar ese juicio”.


De ahí el ambiguo título del libro, el fin del fascismo es el principio de la democracia, pero también el inicio de una sombra que ha seguido presente en la historia de Italia, y del mundo. Es más, Scurati cierra su ciclo mirando al presente. “Sí, el final es el comienzo de, digamos, una historia subterránea, la de la democracia luchando

“Creíamos que la democracia era eterna y es fruto de luchas”, recuerda

El dictador “jamás sintió la más mínima compasión por su pueblo”, asegura

constantemente contra el neofascismo y los impulsos antidemocráticos”, analiza el escritor.


El libro se abre con una dedicatoria que es una advertencia: “A todos aquellos que todavía creen en la democracia. Que se preparen para luchar”. Cuando comenzó la serie, el autor no se imaginaba que el desarrollo de su obra y el interés que generaba iban a discurrir de forma paralela a la situación política. “La sorpresa desde que empecé a concebir y trabajar en el proyecto hasta hoy, es que el fascismo ha vuelto a estar de actualidad”, señala.


Sorpresa y molestia

Esa sorpresa, confiesa Scurati, ha sido uno de los principales descubrimientos que ha hecho durante estos años: “Fue lo último que comprendí. Con el hedonismo y la irresponsabilidad de los ochenta y noventa, creíamos que la democracia era algo inherente a la naturaleza, que era eterna, y olvidamos que es fruto de las luchas de las generaciones que nos han precedido. La breve historia de la democracia nos muestra que no puede haber democracia sin luchar por ella. La lucha ahora se ha reavivado y el resultado no está claro. Dependerá de cuántos demócratas estén dispuestos a luchar y con cuánta determinación”.


Cuando Scurati empezó a hablar de su idea de contar la vida de Mussolini de forma novelada, con una sólida base documental, la reacción de editores y amistades era de incredulidad. “Se mostraban molestos y sorprendidos. Molestos porque existía una especie de tabú y el fascismo debía contarse desde el punto de vista de las víctimas, de los antifascistas, y asombrados porque no entendían el motivo”, cuenta. El éxito de la serie ha explicado el motivo: conocer el origen de un fenómeno que volvía y en realidad era muy desconocido.


Scurati comenta que ha ido descubriendo cosas, “además de muchas sobre el fascismo, una de las cosas que he comprendido es que Mussolini fue el primer populista. El Mussolini que yo cuento es diferente del que cuentan otros y tiene todas las características del liderazgo populista. Es un hombre vacío que no tiene ideas, ni principios, ni una ideología. Se piensa siempre en el fascismo como una ideología, pero es como un jarrón que se llena de estados de ánimo, de humores, de resentimientos, que olfatea en el aire, sopla sobre ellos, los azuza, los estimula y se deja guiar por ellos”.


Scurati confiesa que tras terminar el último libro ha sentido una liberación. Se había prometido tomarse un año sabático, pero luego pensó que el reverso del fascismo, la lucha por la democracia, merecía otro libro. Ya ha escrito uno sobre héroes de la resistencia en toda Europa a lo largo del siglo XX. Saldrá en octubre en Italia.

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