Cine. "La Odisea" . Comentarios y crítica
CINE
Antes de comentar el filme La Odisea, comparto una breve información publicado en la BBC sobre la obra en la que se basa la película.
Datos resumidos sobre La Odisea para comprender mejor la película de Nolan
Nueve cosas que debes saber para entender "La Odisea" como obra literaria.
BBC Bitesize
- "La Odisea" es un épico relato sobre el regreso a casa de un héroe de la Antigua Grecia. Fue escrito hace miles de años y ha sido reinterpretado un sinnúmero de veces.
En las últimas décadas, se ha adaptado varias veces para la gran pantalla, y este viernes 17 de julio se estrenó una nueva película, del británico Christopher Nolan (director de "Interestelar" y Oppenheimer).
Pero ¿por qué sigue siendo tan popular hoy en día?
"La Odisea" se atribuye al poeta Homero.
1. Un poema épico
Es un texto de la Antigua Grecia que narra la historia del héroe ficticio Odiseo y su viaje para regresar a su tierra natal.
Se trata de un poema épico, es decir, un poema extenso que relata las aventuras de un héroe de tiempos remotos.
La palabra "épico" proviene del término griego antiguo epos, que significa "relato", "palabra" o "poema".
El texto original está escrito en verso, por lo que mantiene un ritmo constante aunque no siempre rima.
La obra está contada principalmente en tercera persona, por un narrador que ofrece al lector acceso a los pensamientos y sentimientos de distintos personajes.
Sin embargo, los libros IX al XII están narrados por el propio Odiseo en primera persona.
De "La Odisea" hay cientos de traducciones que difieren mucho entre ellas.
2. La cuestión homérica
"La Odisea" y otro gran poema épico de la Antigua Grecia, "La Ilíada", se atribuyen tradicionalmente al poeta Homero.
"La Ilíada" transcurre durante las últimas semanas de la guerra de Troya y se centra en Aquiles, el más importante guerrero de los griegos.
Sin embargo, algunos especialistas sostienen que ambos textos no fueron escritos por una sola persona y que podrían haber sido compuestos por varios autores. Este debate es conocido como la cuestión homérica.
"La Odisea" ha sido traducida en numerosas ocasiones. Se cree, por ejemplo, que existen más de 100 traducciones diferentes al inglés.
La traducción más antigua conocida es una versión en latín realizada por Livio Andrónico en el siglo III a.C.
3. De qué se trata
El poema comienza al final de la guerra de Troya, un conflicto de diez años en el que los griegos combatieron contra los habitantes de Troya, en lo que hoy es Turquía.
Odiseo, rey de Ítaca, ha luchado durante toda la guerra y, una vez que los griegos resultan vencedores, emprende el largo viaje de regreso a casa para reunirse con su esposa, Penélope, y su hijo, Telémaco.
Pero las cosas no salen como esperaba.
Durante el trayecto se enfrenta a criaturas mitológicas, desafía a los dioses y pierde a toda su tropa.
Mientras tanto, en Ítaca, Penélope y Telémaco también deben afrontar sus propios desafíos.
Penélope está rodeada de pretendientes que compiten por ocupar el trono de Odiseo.
Cuando finalmente regresa, Odiseo se disfraza de mendigo y logra recuperar a Penélope y su familia al imponerse sobre sus rivales.
4. Más de 12.000 versos
Si pensabas leer "La Odisea" de una sola sentada, quizá tengas que replanteártelo.
El poema está compuesto por más de 12.000 versos y alrededor de 121.000 palabras.
El texto original está dividido en 24 cantos y, dependiendo de la velocidad de lectura, se tarda unas ocho horas en leerlo completo.
Aun así, no es el poema épico más largo jamás escrito.
Ese título le corresponde al Mahabharata, un antiguo texto escrito en sánscrito, cuya versión más extensa supera los 200.000 versos y narra la lucha por el poder entre dos grupos de primos, un conflicto que desemboca en la guerra de Kurukshetra.
5. Cuándo fue escrito
Otro aspecto de la llamada cuestión homérica es que nadie sabe con certeza cuándo ni dónde fue escrito el poema.
Sin embargo, se cree que probablemente fue en la Grecia continental entre los años 850 y 750 a.C.
La historia, no obstante, está ambientada mucho antes, durante la Edad del Bronce tardía, hacia los siglos XIII o XII a.C.
Inicia donde termina "La Ilíada" y relata los diez años posteriores a la caída de Troya.
La historia sigue a Odiseo en su travesía por el mar Egeo y otros mares cercanos hasta llegar a Ítaca, una isla situada frente a la costa noroeste de Grecia.
En el camino a Ítaca, Odiseo se encuentra con seres mitológicos.
6. Hombres, mujeres, dioses y criaturas
En "La Odisea" conocemos a Odiseo, rey de Ítaca, a su esposa, Penélope, y a su hijo, Telémaco.
Pero, como ya hemos visto, en el poema no solo aparecen seres humanos: también intervienen numerosos dioses y criaturas mitológicas.
En aquella época se creía que los dioses y las diosas controlaban lo que sucedía en la vida de las personas y que habitaban un palacio entre las nubes, sobre el monte Olimpo.
En el poema también aparece Poseidón, dios del mar; su hijo, Polifemo, un cíclope; Atenea, diosa de la guerra y de la sabiduría; Hades, dios del inframundo; y Helios, dios del Sol.
Los lectores también se encuentran con varios personajes femeninos memorables, entre ellos la hechicera Circe, o Calipso que se enamora de Odiseo, y las sirenas, criaturas mitológicas cuyos cautivadores cantos atraen a los marineros hacia un destino fatal.
Incluso aparece un perro: Argos, que reconoce a su amo Odiseo cuando este regresa a Ítaca, a pesar del disfraz que lleva y de todos los años que han pasado.
7. Los conflictos de Odiseo
El poema aborda varios temas.
El viaje de Odiseo muestra cómo la inteligencia puede imponerse a la fuerza física, pero la obra también explora la separación, la lealtad y la importancia de mantenerse fiel a uno mismo al perseguir un objetivo.
A lo largo de la historia, vemos cómo Odiseo en ocasiones cede a la tentación, aunque nunca pierde de vista su propósito de regresar a casa.
Mientras tanto, en Ítaca, su esposa, Penélope, logra burlar a sus codiciosos pretendientes porque mantiene la esperanza de que su marido vuelva.
Otro tema central es la justicia divina y la relación entre el destino y el libre albedrío.
Dioses como Poseidón, Zeus y Atenea intervienen para ayudar o dificultar el camino de Odiseo y sus hombres.
Sin embargo, el héroe también conserva la capacidad de tomar sus propias decisiones y de influir en su propio destino.
8. Las adaptaciones previas
A pesar de ser uno de los relatos más queridos y perdurables de la literatura occidental, solo dos adaptaciones audiovisuales han contado la historia original de "La Odisea".
La primera fue "Ulises" (1954), protagonizada por el célebre actor estadounidense Kirk Douglas.
Ulises es el nombre con el que se conoce a Odiseo en la tradición latina.
Dirigida por Mario Camerini, la película recortó varios episodios de la trama original y amplió la historia de Penélope.
En 1997 se estrenó una miniserie de televisión que primero narraba los acontecimientos de "La Ilíada" y después los de "La Odisea", presentando los hechos de ambas obras en orden cronológico.
Estuvo protagonizada por Armand Assante y Christopher Lee, y fue dirigida por Andrei Konchalovsky.
"La Odisea" también inspiró la comedia musical O Brother, Where Art Thou? ("¿Dónde estás, hermano?", 2000), escrita y dirigida por Joel y Ethan Coen.
La película sigue a Ulysses Everett McGill, interpretado por George Clooney, y dos compañeros de prisión que escapan de una banda en el Misisipi de la década de 1930 con el objetivo de encontrar un tesoro enterrado.
9. "La Odisea" de Nolan
Una nueva adaptación dirigida por Christopher Nolan —el cineasta detrás de The Dark Knight ("El caballero de la noche"), Interstellar ("Interestelar") y Oppenheimer se estrenó hace unos días.
El estadounidense Matt Damon (que también aparece en "Interestelar" y Oppenheimer) interpreta a Odiseo.
Para el papel se dejó crecer la barba, ya que Nolan temía que una postiza no resistiera el viento y la lluvia durante el rodaje.
Tom Holland, conocido por interpretar al Hombre Araña, da vida a su hijo, Telémaco; Anne Hathaway, estrella de The Devil Wears Prada ("El diablo viste a la moda"), encarna a Penélope; y Zendaya interpreta a la diosa Atenea.
El reparto estelar también incluye a Robert Pattinson, Charlize Theron y Elliot Page.
Se dice que la película contó con un presupuesto cercano a los US$250 millones y fue filmada en escenarios de Italia, Grecia, Marruecos, Malta, Escocia e Irlanda.
Cuando se estrenó el tráiler, hubo cierta polémica por el uso de acentos estadounidenses y de un diálogo con un tono moderno, que algunos consideran poco compatible con la ambientación de la Antigua Grecia.
En fin. Lo mejor es ir a verla y luego la comentamos.
Previo a entrar en la crítica de la película comparto otro texto relacionado con el tema.
Del poema de Homero a la adaptación de Nolan: la Odisea revela la humanidad
Guillermo Altares
https://lectura.kioskoymas.com/article/282372636379844
De la Odisea nos separa el abismo de los siglos y nos une la humanidad común. Adaptar el poema de Homero en el siglo XXI, como ha hecho Christopher Nolan en una superproducción que se estrenó este viernes, supone un viaje a Ítaca muy complejo. El desafío no tiene que ver con la exactitud histórica para reconstruir un periodo, una obra y un autor que plantean más preguntas que respuestas, ni con que una actriz negra encarne a Helena de Troya —algo que ha irritado a Elon Musk y a otros ultraderechistas, que ignoran profundamente todo lo que aquel poema significa—. El gran problema a la hora de adaptar la Odisea consiste en hacer tolerable el abismo cultural que nos separa de lo que el gran helenista Moses Finley llama en El mundo de Odiseo (Fondo de Cultura Económica) “la edad de los héroes”. Los héroes homéricos forman parte indudable de nuestro substrato cultural; pero provienen de un mundo de esclavos y espadas, de sangre y brutalidad.
Cuando Odiseo —o Ulises en su versión latina— logra regresar a Ítaca, mata sin piedad a los pretendientes que asediaron a Penélope y que rompieron las reglas sagradas de la hospitalidad helena (uno de los grandes temas del libro, recalcado en el filme de Nolan). Pero también se venga, junto a su hijo Telémaco, de las esclavas que tuvieron sexo con ellos, mujeres que no eran dueñas de sus vidas y mucho menos de sus cuerpos. Cuando su padre le pide que les corte el cuello, Telémaco replica: “No quisiera privarles de la vida con una muerte limpia a estas que han vertido infamia sobre mi cabeza y la de mi madre” (versión de Carlos García Gual para Alianza Editorial). Las ahorca con una soga de navío: “En torno a sus cuellos les anudaron los lazos, para que murieran del modo más lamentable”.
El esclavo que consideraban que había colaborado con los pretendientes recibió una muerte todavía más cruel: “A Melantio lo sacaron a través del atrio y del patio. Le rebanaron con el aguzado bronce la nariz, las orejas y le arrancaron los genitales, para dárselos de comer crudos a los perros, y le cortaron las manos y los pies con furioso ánimo”. Esa violencia hacia un esclavo traidor era, en el alba de la cultura helena, lo que se esperaba de un héroe. Tampoco está mal cuando Polifemo, borracho, vomita en su cueva: “De su gaznate regurgitaba vino y trozos de carne humana. Eructaba ahíto de vino”.
La adaptación de Nolan es un filme oscuro y desafiante, violento y seductor, que transmite al espectador muchas de las cuestiones universales que plantea el poema: la norma que nos obliga a acoger a los viajeros (los griegos eran un pueblo en movimiento); la nostalgia del hogar perdido que sienten los migrantes; qué significa ser un líder cuando el único que sobrevives eres tú pese a ser el más inteligente; el dolor interminable que los combatientes arrastran al terminar una guerra, que tiene el terrorífico poder de borrar la vida anterior —el desamparo de Odiseo recuerda al capitán Willard en Apocalypse Now:
“Los muchachos solo querían volver a casa. Yo había vuelto y sabía que ya no existía”— o el derecho de las víctimas a un entierro digno.
Pero por mucho que trate de alejarse de los lugares comunes de Hollywood, no hay testículos arrojados a los perros, ni un cíclope vomitando carne humana, ni esclavas ejecutadas, un tema al que Margaret Atwood dedicó su novela Penélope y las doce criadas (Salamandra) porque, confesó, “siempre me han perseguido esas criadas ahorcadas y, en este libro, también persiguen a Penélope”.
Sin embargo, a la vez, la adaptación nos demuestra hasta qué punto estamos cerca del relato de Homero, historias que los seres humanos llevan compartiendo casi 3.000 años. El caballo de Troya —que aparece en la Odisea y no en la Ilíada—; el cíclope Polifemo —el relato con el que Nolan se toma más libertades—; el telar de Penélope; las sirenas y sus cantos; la idea de Ítaca —“Cuando emprendas tu viaje a Ítaca / pide que el camino sea largo, / lleno de aventuras, lleno de experiencias”, escribió Constantinos Cavafis en su poema—.
“Hay demasiadas cosas que todavía nos unen a la Odisea. Es una lectura que se puede realizar desde miles de enfoques”, explica la profesora Mirella Romero Recio, catedrática de Historia Antigua en la Universidad Carlos III, que acaba de publicar El regreso de Ulises. La travesía de un mito (Esfera de los Libros), un ameno repaso de la presencia del poema a lo largo de la historia. “En cada época, la Odisea ha tenido diferentes enfoques. Por ejemplo, el artista chino Ai Weiwei hizo una comparación con la situación de los migrantes. También es muy importante el papel de las mujeres: Penélope es tan inteligente y astuta como el propio Ulises. Atenea, una diosa, le protege en el viaje. Las mujeres son muy fuertes y poderosas, incluso las sirenas que atraen con su canto a los marineros”, prosigue la profesora.
El helenista Óscar Martínez, traductor de la Ilíada —el primer gran poema de Homero— y autor de Héroes que miran a los ojos de los dioses (Edaf), explica por su parte: “La Odisea está enmarcada en un mundo en crisis y de cambios de paradigmas. En ese sentido, Odiseo es el héroe capaz de adaptarse a ese mundo que no para de cambiar. Es una obra que nos habla de cómo encajar en el viejo mundo los desafíos de un mundo nuevo. Por otro lado, con respecto a la Ilíada, que representa un universo heroico, la Odisea muestra una atención genuina por realidades más allá de las acciones de los héroes: se detiene en gente desfavorecida como los esclavos, los extranjeros, los mendigos, los animales… Finalmente es la ayuda de estos personajes necesitados …
I) Crítica
Comentario personal sobre La Odisea.
Ante las grandes producciones cinematografías sabemos que el márquetin que traen aparejado nos llevarán al cine, a opinar y a coincidir o discrepar de los expertos que en periódicos o en la redes hablan de determinada obra estrenada.
Como amante del cine que soy, aunque como ya lo dije otras veces, sin formación alguna sobre esta disciplina del arte, no pude sustraerme del ambiente y terminé acudiendo a una sala de cine con mi mujer para ver la reciente película estrenada de Christopher Nolan titulada La Odisea.
Quizás tenga yo una idea y vivencias de otro tiempo de las salas de cine. Dado que la proyectaban solo en un multicines moderno con hermosas salas al igual que buena imagen y sonido, tuve que acudir allí aunque habitualmente evito esas salas ya que hay un ambiente masivo, colas, gente que quizás acude allí solo para tener un momento de distracción y ocio porque no encontraron otra alternativa para ese día en concreto, y al parecer ahora lo tienen que hacer cargados con gigantescas bandejas de palomitas y refrescos que inundan posteriormente las salas con ruidos masticatorios, comentarios y que contribuyen también a dejar un rastro de posada restaurante en los pasillos del cine. Las colas para entrar, con gritos, hasta en ocasiones empujones o con picaresca de los asistentes, hacen de ese momento un tempo desagradable cuando me gustaría que fuese un prolegómeno placentero para visualizar arte, una historia bella o triste, que mas da, pero no es así. Ya dentro del cine queda aun por soportar una tanda casi interminable de anuncios diversos a alto volumen y haciendo sentir, al menos a mí, que uno está perdiendo el tiempo. En fin, pasada la gruñonería personal os comento mi impresión de la obra de Nolan.
Un aceptable entretenimiento, con una buena interpretación del protagonista principal (Matt Damon) no así de la mayoría de los demás personajes secundarios que dejan mucho que desear. Buenos medios técnicos para logran una típica película monumental del cine americano que logra entretener parcialmente pero que en ningún momento atrapa, ni conmueve, ni produce empatía con un personaje que vaga años por los mares del Mediterráneo para poder volver a su hogar. Hay una tímida reflexión sobre la sinrazón de las guerras, del respeto hacia los muertos, el amor y el compromiso y de ese sentimiento, a veces hipertrofiado en la literatura como es la necesidad de volver a las raíces sean cuales sean éstas.
Muchos expertos en historia han publicado en prensa durante estos días sobre la incorrección histórica plasmada en las vestimentas o construcciones que aparecen en el filme.
Ni los propios poemas de Homero eran documentos históricos ni una creación artística debe tener una exactitud perfecta con las hipótesis y documentos aceptados por los expertos en relación con la historia a la que se hace referencia. Sé que esto es discutible pero considerando que es una creación artística, yo personalmente no le doy tanta importancia a esos aspectos, sin embargo creo que se tendría que haber señalado más los contenidos humanos que la obra de Homero puede reflejar aún en nuestros días.
Sinceramente para mí lo más importante del estreno de esta película no ha sido la película en sí misma sino todo lo que ha impulsado en estos días en la mayoría de la prensa y demás medios, a conocer la obra del autor de la Ilíaca y la Odisea y lo que esa creación hecha hace miles de años, sigue presente en nuestros análisis y reflexiones dado que trata de la vida, la muerte, la violencia, el exilio, el temor, la valentía, la lealtad y también del respeto a los muertos.
Gracias Nolan, no tanto por la película sino por incitar en el ambiente a conocer, leer y reflexionar una vez más sobre la conducta humana.
Como dije antes, me acompañaba al cine mi mujer y a ella le gustó más que a mí la película. También hay críticos expertos que le ven muchos más aciertos que los que yo vi. Adjunto más abajo, la opinión de alguien más versado que yo en cine.
Un saludo. JP
Crítica de Javier Zurro
La Odisea
Javier Zurro
Christopher Nolan pone Hollywood a sus pies con su impecable y furiosa adaptación de 'La Odisea’
- El cineasta consigue ser fiel a la esencia y la aventura del texto de Homero, ofreciendo su peculiar estilo y trayéndolo al presente para reflexionar sobre las heridas de la guerra
En 2004, cuando Christopher Nolan empezaba a hacerse un nombre gracias al éxito de Memento e Insomnio, Hollywood le ofreció realizar una película sobre Troya. Paralelamente, Wolfgang Petersen, artesano sin excesiva personalidad que había entregado a la industria películas como Air Force One o La tormenta perfecta, preparaba un Batman Vs Superman que uniría a los dos héroes de DC mucho antes de que lo hiciera Zack Snyder. En un giro del destino, a Petersen le cancelaron su película, y Warner le ofreció… Troya. A Nolan, de rebote, le tocó reiniciar la saga de Batman. Mientras que Petersen se estrelló en su adaptación estilizada y casi de pasarela de modelos del relato clásico con Brad Pitt a la cabeza, Nolan reinventó el cine de superhéroes y lo llevó a otro nivel en una trilogía cuyas consecuencias se siguen notando (para bien y para mal) en el cine actual.
Podría decirse que estaba en el destino de Christopher Nolan rodar, en algún momento, una película épica ambientada en la Antigua Grecia. Así, tras el éxito de Oppenheimer —un éxito que llegó tras cambiar a Warner por Universal por el maltrato sufrido con el estreno en salas de Tenet cuando abrieron las puertas después de la pandemia—, un filme de tres horas que superó los 800 millones de dólares en todo el mundo y que ganó siete premios Oscar, Nolan ha recogido aquel sueño frustrado. Lo ha hecho a lo grande. Nolan decidió que era el momento de decirle a la industria que lo que quería era adaptar La Odisea, la madre de todos los relatos. La historia clásica por antonomasia. La que solidificó la narrativa del viaje del héroe. Una narrativa que, posteriormente, Hollywood ha copiado y pervertido hasta la extenuación.
De partida, que alguien que ha amasado una cantidad de dinero ingente, que tiene la oportunidad de hacer lo que quiera, haya decidido realizar una película que, a priori, va a la contra de lo que se está haciendo en Hollywood, es para aplaudirle. En un mundo de franquicias, de efectos visuales patateros y de reboots modernos, Nolan vuelve a la esencia del storytelling. A esa Odisea que se popularizó como relato oral y que en su propia esencia tiene el arte de contar historias como elemento central.
Nolan ha usado su posición de privilegio para adaptar un clásico de una forma fiel, pero trayéndolo al presente y subrayando algo muy importante: los clásicos hablan de nosotros. Leer ahora mismo las obras magnas de la literatura nos atraviesa desde el momento actual. La Odisea no es un relato viejo ni rancio, sino que es una emocionantísima historia de aventuras que cuenta el regreso de un personaje marcado por la pérdida y las heridas de una guerra.
Muchos podrán hacer el chiste fácil y decir que, que Nolan adaptara La Odisea es un designio de los dioses, y sin embargo, eso chocaría frontalmente con la propia película del director, que es tremendamente terrenal. Aunque se mencione constantemente a los dioses, estos nunca aparecen como personajes. No hay conversaciones entre Zeus y Poseidón, ni elementos fantásticos como las transformaciones de Atenea —aunque se hace un guiño constante con Telémaco diciendo una y otra vez “Tienes los ojos de Atenea”–, única deidad que aparece en pantalla y que solo Odiseo puede ver de forma física en una de las decisiones narrativas más arriesgadas y la que incluso se atreve a dar una explicación racional en una coda final magnífica, emocionante, puro Nolan, y que se desvía del relato original para reforzar su mensaje político y actual.
“En un tiempo de aparente magia”, dice el bardo que se escucha en los primeros segundos de La Odisea, y esa aparente magia es la que se cuestiona Odiseo constantemente. ¿Cómo saber que los dioses existen? La respuesta de Atenea le remite, sin embargo, a las cosas que puede ver y palpar en la tierra: el dolor, el amor, una lágrima… Para Nolan lo divino no son rayos que fulminan desde el cielo, sino que lo divino son los actos de los seres humanos, y entre todos ellos, el amor, algo que ya había explorado en Interestelar. Si allí el amor era lo que trascendía el tiempo y el espacio, la constante física que nadie había tenido en cuenta, aquí el amor no es solo el motor del viaje de Odiseo, sino que el amor y la empatía es lo que nos hace humanos y nos diferencia de los monstruos.
Es curioso que en pocos meses se hayan estrenado dos filmes como El día de la revelación y La Odisea, donde dos de los popes de Hollywood hayan creado filmes tan grandes, tan propios de Hollywood, y a la vez tan políticos sobre un mundo que se va a pique y donde solo aceptar las barbaridades cometidas y mirar con empatía al otro nos puede salvar de seguir cometiendo los mismos errores. Nolan no rechaza nunca la épica, la aventura ni la acción de su filme, pero tiene claro cómo unir La Odisea con la actualidad y logra uno de sus filmes con un mensaje político más potente.
La fidelidad Nolaniana
El gran triunfo de Nolan, además de haber podido hacer la película que ha querido, de rodar en IMAX, hacer un filme de tres horas, con efectos prácticos y los intérpretes que le han dado la gana, es haber conseguido una adaptación impecable de una obra cuya traslación a la gran pantalla parecía imposible. Quizás solo había que tener los medios y amar tanto como Nolan el material de partida. Su Odisea es fiel hasta el tuétano a la obra de Homero. Los amantes del texto original no estarán defraudados.
Nolan mantiene todas y cada una de las aventuras del viaje. Desde el encuentro con el cíclope Polifemo (aunque aquí difiere bastante del juego de ingenio del original), al Hades —una de las mejores escenas del filme por cómo resuelve uno de los pasajes más complicados—, pasando por las sirenas —un momento cuya apuesta formal pone los pelos de punta— y el encuentro con Circe, donde una Samantha Morton descomunal humaniza a uno de los personajes que más relecturas feministas ha tenido en un momento donde los efectos prácticos sobresalen y Nolan se sumerge en una especie de body horror espeluznante.
El gran triunfo de Nolan es haber conseguido una adaptación impecable de una obra cuya adaptación parecía imposible y haber podido trasladar su estilo y personalidad
Mantiene, además, algo importante. La Odisea es una historia que se recuerda. La guerra de Troya —otra escena magnífica que recuerda a lo agobiante de Dunkerque— se recuerda cuando Menelao se la cuenta a Telémaco. Igual que todo lo ocurrido con Odiseo —un estupendo Matt Damon— y su tripulación es algo que él va recordando en su estancia con Calipso. De alguna forma, Homero ya creó una estructura que responde muy bien a los intereses narrativos del propio Nolan, que utiliza ambas líneas narrativas y las va trenzando en un juego temporal muy suyo.
Pero si la película no es solo una adaptación de un ratón de biblioteca es porque Nolan consigue ser, sobre todo, él mismo. Su estilo está presente en cada plano. En la excelente banda sonora de Ludwig Göransson. En el montaje fragmentado. En esos fogonazos en forma de recuerdos que trufan la narración. En la importancia del sonido. También en la inclusión de esos elementos que remiten a la narrativa clásica, como el broche de Penélope o el palito del sorteo de Sinón.
Aunque a Nolan le cueste juntar su propia personalidad y la de La Odisea original, y en los primeros compases uno vea demasiado la mano nolaniana intentando destacar, acaba logrando una conjunción casi imposible y perfecta que alcanzan su cima en un clímax final donde Nolan es más Nolan que nunca. Si la película empieza con un amago de contar la historia de Troya a cargo del bardo —un intento que es cortado por Penélope—, ese mismo momento se repite en un final que otorga a su visión una estructura casi circular que tanto gusta al director.
Ahí es donde hace que algo obvio parezca hasta un final en una coda que se desmarca del texto base y donde Odiseo revive, en su reencuentro con Penélope, lo ya contado pero desde el punto de vista de quien lo vivió en primera persona. Así, La Odisea termina siendo una mirada a los horrores de la guerra que vamos a ver en un momento de actual guerra y donde los héroes quizás solo sean verdugos a los que la narrativa ha convertido en héroes. Una escena que es mucho más potente en lo emotivo que el enfrentamiento final con los pretendientes, demasiado alargado y repetitivo.
Otra de las actualizaciones que Nolan acomete con éxito tiene que ver con las mujeres de la historia. La base del texto de Homero le da al cineasta la posibilidad de escribir sus mejores personajes femeninos, algo que sin duda, nunca ha sido su fuerte. Se nota en la fuerza de la Penélope que borda Anne Hathaway, pero también en cómo mira desde el presente y en unas cuantas líneas complejiza y entiende a dos mujeres que fueron víctimas y que siempre se trató como villanas: Helena de Troya (al igual que su hermana Clitemnestra) y Circe a las que dan vida de forma imponente Lupita Nyong'o y Samantha Morton.
O en uno de los personajes que no aparecen en La Odisea y que aquí usa como uno de los corazones de la historia, el Sinón que interpreta Elliot Page. El hombre que engañó a los troyanos para meter el caballo y que sí aparece en La Eneida y La Iliada. Su presencia actúa para enlazar a Odiseo con el villano que da vida de forma desatinada y excéntrica Robert Pattinson —los intérpretes masculinos se lucen menos, aunque John Leguizamo destaque y Tom Holland esté mejor que nunca—, y también para incidir en las heridas de la guerra en Odiseo.
Entre las novedades también hay una última escena, que continúa la obra, y que subraya el interés de Nolan en las consecuencias terrenales de los actos y en el poder del amor para redimirnos. Constantes que vuelven a dejar clara su coherencia como narrador. Un narrador tan ambicioso como necesario en esta industria. Uno cuyos éxitos ensanchan los límites del cine comercial que vuelve a poner a Hollywood a sus pies con un filme apoteósico.
Tráiler
https://youtu.be/Fx4uHgU3BPs?si=IcLC1xC4QdrSRHVJ





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