Incomprensión, incomunicación. Alfredo Fierro

 

Incomprensión, incomunicación

 

Alfredo Fierro

 



Me considero por encima de la media en cuanto a comprensión lectora; y aun así cada vez son más los artículos de prensa que no consigo entender al cien por cien. No me refiero ya a artículos filosóficos, que suelo entenderlos, o sobre la errática política de algunos líderes, a quienes no hay quien les entienda, sino a reportajes y comentarios de sociedad, de arte, de cultura. Mi dificultad en comprender estriba en mi ignorancia de nombres para mí desconocidos, que se mencionan como quien cita a Cervantes o a Picasso, dando por obvio que el lector sabrá de ellos y de sus circunstancias. 


Dan por supuesto que lees las revistas del corazón y sigues todos los programas de televisión, que estás al tanto de los ligues, parentela, andanzas, socios y divorcios de políticos y de estrellas (o estrellitas fugaces), así como de los personajes de las series. Para lograr entender algunos de esos reportajes, si en algo me interesan (muchos, no), he de acudir a Wikipedia para que me informe sobre antecedentes de la noticia o la mención. Para entenderlos he de acudir, además, a alguna fuente que me ponga al tanto (ya lo voy haciendo) de préstamos nuevos de anglicismos y neologismos ingleses en uso. 


Pido disculpas por la longitud de la lista a continuación, que el lector impaciente se puede saltar, aunque también puede tomarla como pasatiempo o test para poner a prueba si está al día. Por supuesto, tú, lector, mi cómplice, mi hermano, que diría Baudelaire, si ya los conoces todos, formas parte de la élite de quienes están bien informados: 


“ciberpunk”,  “incel”,“neerds”, “widget”, “small talk”, “side project”, “grunge”, “paddock”,“branding”, “monogram”, “golden retriever”, “popping”, “daddy issues”, “cornhole”, “webinar”, “touchdowns”, “dogwhistle”, “gaslighting“, “curling”, “teambuilding”, “code-switching” , “chemsex”, “blockbuster”, “retailpark”, “daddy issues”, “hedging”, “backlash”, “moodboards” , “normcore”, “cringy”. En solo media página de una revista acabo de encontrarme con media docena de ellos, en los que me atasco: “plot twist”, “doomscrolling”, “cliffhangers”, “feed”, “ail slop”.


Mis continuos tropiezos en comprender una lectura, mientras me hacen sentirme caduco,  trasnochado, anacrónico, me han recordado una situación semejante, aunque inversa, en mis últimos años de docencia. Me di cuenta entonces de que estudiantes universitarios en torno a los 20 años, cuando yo mencionaba algún hecho o situación cultural o social anterior a su nacimiento no entendían ni jota. No comprendían, por ejemplo, que para enfatizar la relevancia de algunos experimentos en psicología social yo aludiera a regímenes autoritarios, represivos.  No digo ya si citaba a pensadores como Pascal o Nietzsche, que antes de la psicología científica hurgaron en eso del psiquismo: quizá ni les sonaban sus nombres igual que a mí no me suenan los de muchos habituales en las páginas de papel cuché y en los platós televisivos.


Tanto me impresionó percatarme de eso que llegué a formular en mi fuero interno una “teoría” (es un decir) pedagógica  de mi cosecha: en ciertas enseñanzas únicamente puedes comunicarte bien con discentes de los que solo te separa, como mucho, un par de generaciones. La correspondiente teoría para mi incomprensión actual lectora reza así: en temas de hoy solo te enteras bien si tienes un conocimiento enciclopédico de cuanto sale en los medios; estar al día requiere dedicación a tiempo completo.


Generalizo ahora: quizá en esta sociedad tan plural y pluralista, con sobreabundancia o exceso de información (y con bulos), se ha hecho más difícil que antaño la comunicación entre viejos y jóvenes, entre mujeres y hombres, entre castellanohablantes y otros hablantes, no digamos ya entre izquierdas y derechas (sea esto lo que sea).

Y generalizando todavía más: ¿cómo vas a entender algo de este mundo y esta época si no entiendes del todo un reportaje sobre la noticia del día? Ignoramos el significado del tiempo que nos ha tocado vivir. Aunque ¿importa esto?

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