Historias de la Ciencia. Entrega nº 23. F. Soriguer
HISTORIAS DE LA CIENCIA CON MORALEJA
Federico Soriguer
ENTREGA Nº 23
Nombres con fecha
(Una referencia al libro con este título del profesor Antonio Campos)
Capítulos ya publicados
1. El precio de la ignorancia. Marcel Proust y compañía. (http://joaquinperal.blogspot.com/2025/01/historias-de-la-ciencia-con-moraleja-i.html)
2. La guerra de los huesos.
(http://joaquinperal.blogspot.com/2025/02/la-guerra-de-los-huesos-f-soriguer.html?m=1)
3. Koch, Ferrán y Cajal. Un cruce de historias (http://joaquinperal.blogspot.com/2025/02/koch-ferran-y-cajal-un-cruce-de.html)
4. Una factoría de genios
(http://joaquinperal.blogspot.com/2025/03/una-factoria-de-genios-f-soriguer_7.html%.)
5. Cajal, Río Hortega y los “Fake News .
(http://joaquinperal.blogspot.com/2025/03/cajal-rio-hortega-y-las-fake-newsv-f.html)
6. No es la raza, imbécil.
(https://joaquinperal.blogspot.com/2025/04/no-es-la-raza-imbecil-vi-f-soriguer.html)
7. Lombroso.
(https://joaquinperal.blogspot.com/2025/04/lombroso-vii-historias-de-la-ciencia.html)
8. Pero, ¿existe tal cosa como el método científico?
(https://joaquinperal.blogspot.com/2025/04/historias-de-la-ciencia-octava-entrega.html)
9. El caso Lysenko: Ciencia burguesa frente a ciencia proletaria
(https://joaquinperal.blogspot.com/2025/05/historias-de-la-ciencia-lysenko-9.html)
10. TUSKEGEE
https://joaquinperal.blogspot.com/2025/06/historias-de-la-ciencia10- entrega.html
11. (Primera parte) Piotr (Pedro) Kropotkin. Cuando la ciencia y la política son inseparables (PIMERA PARTE).
(http://joaquinperal.blogspot.com/2025/07/historias-de-la-ciencia-kropotkin-f.html)
12. (Segunda parte). Piotr (Pedro) Kropotkin. Cuando la ciencia y la política son inseparables.
(https://joaquinperal.blogspot.com/2025/08/historias-de-la-ciencia-11-entrega-2.html)
13. La expedición de Balmis. Un ejemplo de altruismo científico. (Primera parte)
http://joaquinperal.blogspot.com/2025/09/historia-de-la-ciencia-entrega-n-13-1.html
14. La expedición de Balmis. Un ejemplo de altruismo científico. (Segunda parte)
http://joaquinperal.blogspot.com/2025/09/historia-de-la-ciencia-entrega-n-13-2.html
15. Fidel Pagés. El descubrimiento de la epidural. Divinum opus sedare dolorem es. https://joaquinperal.blogspot.com/2025/10/el-descubrimiento-de-la-epidural.html
16 Creadores contra científicos. Por una tilde, ¡que no haría yo por una tilde!
https://joaquinperal.blogspot.com/2025/11/historias-de-la-ciencia-entrega-n-16-f.html
17. Egas Moniz y la psicocirugía
https://joaquinperal.blogspot.com/2025/12/historia-de-la-ciencia-con-moraleja-17.html
18. Dr. Placebo
https://joaquinperal.blogspot.com/search?updated-max=2026-01-20T07:06:00-08:00&max-results=11&m=1
19. Madame Curie y la primera guerra mundial), (autora:Drª Maricruz Almaraz.. https://joaquinperal.blogspot.com/2026/02/historias-de-la-ciencia-madame-curie-y.html
20. Gabriela Morreale y las Hurdes
https://joaquinperal.blogspot.com/2026/03/historias-de-la-ciencia-gabriela.html
21. Semmelweis
https://joaquinperal.blogspot.com/2026/03/historias-de-la-ciencia-semmelweis-f.html
22. El viaje de la Reina.
https://joaquinperal.blogspot.com/2026/04/historias-de-la-ciencia-entrega-n-21-f.html
ENTREGA Nº 23
Nombres con fecha
(Una referencia al libro con este título del profesor Antonio Campos)
Federico Soriguer. Médico. Miembro de la Academia Malagueña de Ciencias
Recientemente el profesor Antonio Campos ha publicado un libro (“Nombres con fecha. 42 historias de vida y sueños”)[1],[2] escrito con un estilo muy diferente al de estas entregas, pero con el objetivo de compartir con los lectores su admiración por los autores seleccionados, contribuyendo de paso a fomentar la cultura científica. Objetivos compartidos con los de este blog. Es por esto que hoy, en lugar de escribir una nueva entrega dedicada como es habitual a una figura o un acontecimiento de la historia de la ciencia, nos ha parecido del mayor interés traer a estas páginas, el libro del profesor Campos, en el que recoge 42 historias relacionadas con personajes o acontecimientos científicos o culturales, a los que ha dedicado un artículo a lo largo de los años en diferentes periódicos con algún motivo ya sea un aniversario, una conmemoración, ya la presencia en Granada del personaje, o cualquier otra disculpa.
El libro está escrito con un estilo periodístico y una extensión de una tribuna de prensa, que hace su lectura muy amigable y, además, obligado por el formato, el autor se limita a dejar en cada uno de ellos la esencia imprescindible para que el lector pueda saborear el personaje o el acontecimiento. De entre los 42 personajes, algunos de ellos ya han sido revisados en estas entregas, como Cajal, Pio del Rio Hortega, Nicolás Achúcarro, Fidel Pagés, o tal vez lo encuentre en otras futuras, pero el profesor Campos es capaz de ofrecer matices que permitirán conocer mejor al personaje, como me ha ocurrido a mí con su lectura. Pero también incluye a otros muchos personajes (hasta 42) no todos científicos, algunos menos conocidos por el gran público, cuya vida y obra magistralmente resumida por el autor en pocas líneas, seguro les sorprenderá.
Es el caso, por ejemplo, de Juan Latino, bien conocido por los historiadores pero menos fuera de Granada, donde vivió y murió en el siglo XVI, hijo de una esclava de raza negra, quien llegó a ocupar la cátedra de Gramática y Lengua Latina de la Santa Iglesia Catedral y de la Universidad de Granada, llegando a casarse con la hija del gobernador del duque de Sessa. Una historia extraordinaria, como son las restantes, historias, todas unidas por, (citando al autor en las primera líneas del prefacio): “ la atracción irresistible de todos aquellos que buscan y luchan por perseguir un sueño”, por esa “atracción por el héroe” (citando a Bergson), que el Dr. Campos identifica como admiración.
Así que la entrega de hoy de esta serie de SINAPSIS trata del libro del profesor Campos cuyos objetivos cercanos a los nuestross permiten recomendar su lectura, (yo ya lo hice) contribuyendo así, con su difusión y recomendación, al objetivo de fomentar la cultura científica de la población.
Pero, además, el libro y los comentarios del Dr. Campos dan pie para añadir una moraleja, como en el resto de las entregas, a la que el formato de esta serie obliga ya desde el título.
La curiosidad nos mata. La curiosidad nos salva[3]
Admiración, curiosidad o asombro son algunas de las maneras de acercarse a una persona y su obra La admiración es la palabra que más utiliza el profesor Campos al hablar de sus personajes, pero, también, ya en el prefacio, para justificarse, habla de su “atracción irresistible” hacia las cosas del mundo, que bien puede ser traducida por una “curiosidad irresistible” hacia las cosas del mundo.
La lógica científica es uno de los grandes hallazgos de la especie humana. La que ha hecho dar el gran salto adelante y llegar a convertirse en el “rey de la creación”. O al menos a creérselo. ¿Pero cómo y cuándo se produce este hallazgo? La cuestión es importante pues hay algunos que creen que la lógica científica es innata en los humanos. Es lo que piensa por ejemplo en “Los Años Mágicos”, Selma Fraiberg [4] cuando caracteriza a todo bebé que comienza a andar como científico. Los padres, dice Selma, pueden atestiguar con delicia cómo los críos se afanan en poner en pie hipótesis causales y luego meticulosamente comprobarlas, muchas veces a base de exasperantes repeticiones motivadas más que nada por la alegría de la confirmación “científica”. Esto es lo que parece creer también Kenneth J. Rothman en la introducción al capítulo “La inferencia causal en epidemiología”, en su libro Epidemiología Moderna[5] que tanta influencia ha tenido en la formación científica de muchos médicos. Alcanzada cierta edad, dice Rothman, el niño cuando entra en una habitación, buscará en la pared el interruptor de la luz eléctrica y, una vez que dé con uno, apagará y encenderá una y otra vez, simplemente para confirmar el descubrimiento más allá de ninguna duda razonable.
Así será si así lo dicen personas tan distinguidas como Fraiberg y Rothman, aunque es probable que no todos los padres se encuentren encantados con la incipiente e innata vocación científica de sus críos, porque no todo el mundo está de acuerdo con esta idea de que poseemos una mente de científico desde el nacimiento. Con humor, Leonard Mlodinov, un físico metido a teórico de la mente en su libro “Subliminal” dice, por el contrario, que venimos al mundo con una “mente de abogado” no de científico tal es nuestra dificultad, no ya solo de elegir adecuadamente, sino para lo previo: discernir lo que es bueno y lo que es malo.[6]
Aunque ahora nos parezca que esto de la curiosidad es una valiosa propiedad de la inteligencia, durante muchos siglos la curiosidad fue más bien un defecto, un problema, cuando no un pecado de soberbia. De hecho, durante la larga Edad Media el pensamiento original, hijo de la curiosidad, era señal de orgullo malsano. Del filósofo se esperaba que se ciñese a Aristóteles, cuyo pensamiento se había hecho canónico, ortodoxo, escolástico, al ser cristianizado por Tomas de Aquino, volviéndose tan incuestionable como las Sagradas Escrituras. Un enfoque después conocido como pensamiento deductivo. Si la evidencia “empírica” chocaba con Aristóteles peor para ella. De hecho, el saber escolástico era el depositario de grandes principios, de ideas que estaban muy por encima de los conocimientos del vulgo iletrado. Desde esta perspectiva no es sorprendente que, en muchas ocasiones en lo concerniente a las plantas, a los animales, a los minerales, es decir a las cosas de este mundo, los peones y los labriegos supieran más que aquellos filósofos, prisioneros de los grandes principios que solo conocían de este mundo detalles secundarios y superficiales.[7]
En este contexto la curiosidad estaba mal vista, como algo impropio de una persona temerosa de Dios, depositario último de todo conocimiento. La consecuencia más inmediata fue que el saber, especialmente el saber práctico, se hizo secreto, algo que había que acaparar o en el mejor caso compartir con unos pocos privilegiados, llegando incluso a existir una profesión llamada “profesor de secretos”.[8] Dicho de otro modo, la ciencia antigua y medieval consistía sobre todo en servirse de la observación para demostrar lo que ya se sabía, para encajar las observaciones en un sistema de axiomas (escolástico) preexistente.
Las cosas cambiarían con la revolución científica. Así, por ejemplo, Bacon propuso sustituir la maquinaria lógica del estagirita por un órganon nuevo, el Novun Organum, título del libro publicado en 1620. Estaban cambiando muchas cosas que permitirían el triunfo de la curiosidad sobre el asombro. Porque hasta entonces si la curiosidad era considerada como peligrosa por atentar contra la grandeza de la Creación divina, sí estaba, por el contrario, bien visto el asombro ante lo desconocido. Asombrarse ante el misterio no es lo mismo que sentir curiosidad ante lo desconocido. El asombro implica temor y veneración. De hecho, ya en el siglo XII San Agustín recomendaba el asombro al mismo tiempo que condenaba la curiosidad. Al fin y al cabo, el asombro no tenía nada de frívolo ni de hedonista, pues era la consecuencia del temor reverencial, el reconocimiento de nuestra impotencia e insignificancia ante la gloria divina.
El asombro, la disposición a creer en prodigios y maravillas no era solo digna de encomio sino poco menos que una virtud religiosa. Por el contrario la curiosidad, delataba falta de fe y de devoción.[9] Ha sido el triunfo de la curiosidad frente al asombro lo que ha hecho posible que en Occidente (y no en otras culturas) floreciera la revolución científica. Es también lo que hace aun que dentro de Occidente haya importantes diferencias entre países y es probablemente una de las razones por las que en España no ha acabado de producirse la gran revolución del conocimiento. De hecho, aun en los años setenta del pasado siglo, Laín Entralgo que tanto ha pensado sobre el ser de España, decía en sus “Escritos sobre Cajal”[10] que el principio y el fundamento del saber científico es el asombro. De hecho, para Lain Entralgo[11]:
“ todo saber científico, se halla necesariamente circundado por un halo de asombro venerativo en la mente del hombre que con plena autenticidad lo posee. De ahí la esencial, la constitutiva implicación entre el saber y el creer, porque la forma intelectual de la veneración no es y no puede ser otra que la “creencia”.
¿Asombro, veneración, creencia? ¿Pero no era contra todo esto contra lo que se había revelado el pensamiento lógico de los siglos XVI y XVII?
Se equivocó Laín sobre Cajal, pues en sus escritos (de Cajal) no aparece nada parecido al asombro y sí mucho de su insaciable curiosidad, pero probablemente interpretó muy bien lo que era y aun es la naturaleza misma de la educación en España. Una educación en la que a los niños no se les ayuda a desarrollar esa curiosidad innata que según Selma Freiberg traemos ya desde el nacimiento.[12]
[1] Campos A. Nombres con fecha. 42 historias de vida y sueños”- Ediciones Miguel Sánchez, Granada 2025.
[2] Antonio Campos Muñoz es médico, catedrático de Histología de la Universidad de Granada. Su CV puede ser consultado en (Antonio Campos Muños: https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Campos_Mu%C3%B1oz
[3] Extracto de la introducción del capítulo 2: El origen de la ciencia, en: Soriguer, Federico. Si don Santiago levantara la cabeza: La lógica científica contada en 101 historias nada científicas. Incipit Editores, 2016.
[4] Selma Fraiberg. Los Años Mágicos, Editorial Marfil, Buenos Aires, 1969.
[5] Kenneth J. Rothman. Epidemiología Moderna. Díaz de Santos, Madrid, 1989
[6] Leonard Mlodinov. Subliminal. Como tu inconsciente gobierna tu comportamiento. (2013) Editorial Crítica., (citado por José Andrés Torres Mora. Dimitir. Diario SUR, 12-04-2015.
[7] Philip Ball. Curiosidad. Por qué todo nos interesa. Turner Publicaciones. Madrid, 2013
[8] Philip Ball. Ibidem
[9] Philip Ball. Ibidem
[10] Pedro Laín Entralgo. Escritos sobre Cajal. Editorial Triascastella. Madrid, 2008.
[11] Pedro Laín Entralgo. Escritos sobre Cajal. Ibidem.
[12] En el Boletín Oficial del Estado la Resolución de 11 de febrero de 2015, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el currículo de la enseñanza de Religión Católica de la Educación Primaria y de la Educación Secundaria Obligatoria (http://www.boe.es/boe/dias/2015/02/24/pdfs/BOE-A-2015-1849.pdf). . En ella, entre las cuestiones por las que se evaluará a un alumno de bachillerato, está la siguiente: “Reconoce con asombro y se esfuerza por comprender el origen divino del cosmos y distingue que no proviene del caos y el azar”.
La incomodidad de una parte de la comunidad científica por incluir en el BOE juicios precientificos no se ha hecho esperar (http://politica.elpais.com/politica/2015/03/01/actualidad/1425226748_316076.html)


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