Editorial.¿Al Oráculo de Delfos?
Editorial
¿Al Oráculo de Delfos?
"El futuro depende de lo que hacemos en el presente" . Mahatma Gandhi
Queridos amigos:
Espero que estéis bien.
Como recordaréis, el Oráculo de Delfos fue el centro religioso y de consulta más importante de la Antigua Grecia, situado a los pies del monte Parnaso y dedicado al dios Apolo. Las pitonisas, sacerdotisas del templo, entraban en trance —posiblemente por gases del subsuelo u otras causas— para entregar profecías crípticas consultadas por líderes y ciudadanos antes de tomar decisiones cruciales.
El Oráculo de Delfos, epicentro religioso de la Antigua Grecia consagrado a Apolo, jugó un papel crucial y a menudo ambiguo durante las Guerras Médicas contra los persas.
Ante la desorientación que a veces siento respecto al presente y al futuro inmediato, mi fantasía me lleva a desear tener hoy un símil del oráculo de Delfos para consultarle sobre estas cuestiones. Pero no lo hay, por lo tanto intento paliarlo con la lectura crítica sobre los mayores peligros que amenazan a la humanidad hoy.
Soy un septuagenario preocupado y si actualmente tuviera que explicar de forma sucinta a un joven o a un adolescente sobre los peligros que tenemos por delante, les diría que son los siguientes:
-La maldad, la avaricia, el deseo desmedido de poder y riquezas, la insensibilidad de algunos ante el dolor o la injusticia que viven otros, los sentimientos tribales y de horda y todo esto hipertrofiado por la inconmensurable estupidez humana, han existido siempre. Pero también han existido desde siempre personas que se han opuesto a esas tendencias y han tenido una mirada más justa y solidaria de la convivencia humana.
- De esta mezcla y confrontación de ideas y de objetivos se van construyendo sociedades a veces más justas en unos periodos que en otros. Tras haber sufrido en el siglo XX, solo hace unas décadas, el Holocausto, la muerte por guerra de decenas de millones de personas, pérdida y retroceso de libertades, genocidios, uso de bombas nucleares, destrucción masiva de ciudades y un largo etcétera, estamos al parecer otra vez retomando los malos y desastrosos caminos que podrían conducirnos a repetir la historia.
- Existe en la actualidad un deterioro de la democracia, un incumplimiento de todos los acuerdos internacionales que intentaban evitar la violencia y conseguir un mundo más justo y todo ello ello se manifiesta en la reaparición o enmascaramiento de los fascismos y totalitarismos que ya asolaron a la humanidad. Resalto lo del deterioro de la democracia, ya que a pesar de sus fallos y limitaciones es el mejor sistema que hasta ahora ha existido para una mejor y justa convivencia humana.
- El avance del populismo y de los movimientos autocráticos, de los nacionalismos étnicos, de la extrema derecha, el ataque al Estado de Derecho y a la democracia están a la orden del día. Además de los desajustes mundiales provocados por la globalización, las disputas geopolíticas y las crisis económicas del capitalismo, sin duda que también dan el toque temporal de la maldad y de la injusticia algunos personajes como Trump y sus colaboradores, Netanyahu y los suyos, Milei, Orban y además todos los autócratas y dictadores del planeta. Muchos de ellos además tienen la activa y rentable colaboración de los plutócratas tecnológicos de todo el mundo y sobre todo de los estadounidenses.
- Estos, para enriquecerse cada vez más y favorecer a su políticos crean y desarrollan tecnologías de alta peligrosidad para la especie humana y también para todo el planeta. Lo hacen con su monopolio descontrolado de la Inteligencia Artificial, el manejo de las redes sociales y de la mayoría de los medios de comunicación de la sociedad actual. Siembran la mentira como algo banal y habitual, restringen las libertades, intervienen distorsionando los procesos democráticos e incrementan el control autoritario sobre las personas.
Días pasados leía a Jordi Gual en La Vanguardia donde comentaba algunos aspectos del libro Un mundo feliz, famosa novela de hace casi un siglo, escrita por Aldous Huxley donde este describe un futuro distópico que sitúa en el año 2500 aproximadamente, en el que la humanidad alcanza una ilusoria felicidad. En un momento del relato, uno de los principales protagonistas, Bernard Marx, debe efectuar una llamada urgente y, en contra de lo que esperaría cualquier lector moderno, recurre a un teléfono fijo. En la novela, el autor anticipa acertadamente algunos rasgos de la sociedad actual, pero es curioso que no fuera capaz de imaginar el futuro de las comunicaciones digitales. La anécdota nos recuerda que hemos de abordar con mucha humildad el progreso tecnológico y el análisis de cuál puede ser su impacto en nuestra sociedad. Así es, también, con la inteligencia artificial (IA).
Aldous Huxley, por otro lado, estaba en lo cierto cuando afirmaba que los seres humanos generamos nuevas tecnologías, la mayoría de las veces sin comprender cómo nos transforman como personas. La televisión y las redes sociales han sido ejemplos bien claros. Han conformado las sociedades modernas y la evidencia va mostrando que no siempre ha sido para bien. Huxley concibió un mundo en el que los avances de los fármacos y lo que hoy en día llamamos las ciencias de la vida, conducían a una sociedad jerarquizada, “feliz” y sumisa, bajo el control de unos pocos.
¿Podría la IA llevarnos a un mundo parecido al de Huxley?. Hoy son mayoría los sectores de la juventud que no leen, no se informan en la prensa profesional, qué dicen no estar interesados en la política y que son descreídos de la democracia. Hacen culto de un individualismo donde el sálvese quién pueda, está presente siempre, incrementando cada vez más un narcisismo insolidario y vacío. ¿Hemos llegado a una forma de sociedad sumisa como intuía Huxley en su distopía?. Espero que no. Afortunadamente también hay muchos ciudadanos jóvenes y no jóvenes que se resisten al control de las multinacionales tecnológicas que están tratando de construir ese “mundo feliz” descrito por este escritor británico.
Para muchos científicos, tecnologías como la televisión y las redes sociales ya han tenido fuertes impactos negativos en el equilibrio emocional de las personas y sus habilidades cognitivas. La televisión ha sido y es un potente instrumento de control social y, en muchos casos, de alienación del individuo, como nos advertía ya en 1985 Neil Postman en su libro Divertirse hasta morir . El impacto de las redes sociales en la estabilidad emocional, especialmente de niños y adolescentes es hoy objeto de un amplio debate en todo el mundo gracias, en parte, al trabajo del psicólogo social Jonathan Haidt.
Se ha visto (según la Sociedad Internacional de Neuropsicología), que el uso abusivo de pantallas, especialmente en cerebros en desarrollo, actúa como un secuestro de los sistemas de recompensa. La dopamina liberada ante cada like o scroll infinito debilita la atención sostenida, transformándola en una atención fragmentada. Varios estudios han demostrado que el aprendizaje, el recuerdo y la comprensión de situaciones a través de pantallas, dejan un “brain print” mucho menos significativo. La plasticidad neuronal en la corteza prefrontal se ve severamente alterada. Al sustituir la interacción humana por la interfaz digital, se pierden las micro-señales no verbales esenciales para el desarrollo de la inteligencia emocional. La configuración de las redes sociales está diseñada para complacernos en exceso, y no lidiar ni con la frustración ni con la demora.
Por otro lado si delegamos nuestra memoria a los buscadores y nuestra regulación emocional a los algoritmos, corremos el riesgo de atrofiar las capacidades que nos hacen plenamente humanos. Por otro lado la IA al automatizar nuestro pensamiento crítico, podría desentrenar la habilidad de razonar por nosotros mismos.
¿Qué sucederá con la IA, una potente tecnología que ni sus propios creadores acaban de entender del todo cómo funciona y aún debaten sobre sus riesgos? Debemos abrazar la nueva tecnología, por supuesto, pero con espíritu crítico para aprovechar su potencialidad y prevenir sus efectos adversos. En el ámbito de la cognición, resistiéndonos a la tentación de dejar de pensar y escribir. Asegurándonos que la IA es un contraste y apoyo. No una alternativa. Y en los aspectos emocionales evitando sucumbir a un diálogo electrónico que tiende a “adularnos” con estímulos de neurotransmisores y solo pretende generar vinculación y adicción. Un diálogo que nos aleja de las interacciones humanas, las únicas que acaban siendo un determinante clave de la anhelada felicidad.
Huxley no anticipó el teléfono móvil, pero a lo largo de la novela, Bertrand Marx sospecha, y acaba comprobando, que la felicidad no puede encontrarse en una sociedad narcotizada, en la que las relaciones sociales son superficiales, anodinas y manipuladas desde el poder. El narcótico hoy no necesariamente es una droga sino que pueden ser unas tecnologías que cumplen la misma finalidad.
El desarrollo de la IA es seguramente un avance científico imparable. Hay muchas funciones en ciencia, biología, investigación, enfermedades, exploración espacial, etcétera, donde seguramente será una gran aporte. Pero también tiene su lado altamente peligroso, desestabilizador y destructor de un país o de cualquier objetivo que se plantee, que podría compararse a una bomba nuclear. Sin embargo hoy en día nadie aceptaría que el poder nuclear estuviese en manos de “particulares”, ricos, poderosos y que se venden al mejor postor para incrementar sus riquezas. Hoy la IA está en manos privadas, en manos de una plutocracia tecnológica y sin regulación consensuada por organismos internacionales que deben velar por el interés de toda la humanidad.
Urge regular el desarrollo, uso y objetivos de la IA y como dije antes, no debería estar en manos privadas. Por asociación, también digo que la exploración espacial, y la futura inmersión en la Luna o en Marte jamás deberían estar en manos privadas ni siquiera de los estados nacionales sino de una institución que represente a todos los habitantes del planeta.
Para terminar, tampoco debiéramos permitir que la IA sea usada por la plutocracia como un moderno oráculo de Delfos de donde obtengan conocimientos solo para su empleo sectario e insolidario.
En relación a la IA os aconsejo leer los dos artículos que acompañan a este número de Sinapsis (La IA, el mayor peligro hoy)
El índice de este número consta con lo siguientes artículos. Creo que os van a interesar.
1) Editorial. ¿Al oráculo de Delfos?
2) Historias de la Ciencia. Entrega nº 23. F. Soriguer
3) La IA, el mayor peligro hoy. Bracero/Pascual
4) Breves Artículos. A. Fierro/ E. Lindo/ M. Vicent/ NYT
5) Alfabeto del macho alfa. I. Vallejo
6) Palabras nuevas de las últimas décadas. A. Grijelmo
7) Quién dice la verdad. A. Muñoz Molina
8) Cine y teatro para los próximos días. Resurrection/ Una noche sin luna
Para cambiar de tercio y huir un rato de estas temáticas preocupantes os invito a escuchar buena música y que os sumerjáis en estas pinturas-figuras sugerentes.
https://open.spotify.com/intl-es/track/4AYwQiVKjlTiTUk4PppgHH?si=ff0db2d933ee4a15
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Un abrazo a todos. Buena semana.


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