Breves artículos. A. Fierro/ E. Lindo/M. Vicent/NYT

Cuatro artículos muy recomendables.

1º artículo

Un día mejor

 

Alfredo Fierro



No todo tiempo pasado fue mejor –juicio muy propio de ancianos-, pero sí hubo en el pasado algunos días mejores que la mayoría de los actuales: así el 13 de septiembre de 1993. 

He conservado El País del día 14 en papel con este titular a toda página: “Un apretón de manos entre Rabin y Arafat abre la esperanza de paz en Palestina”. Una gran fotografía muestra a estos dos líderes estrechando sus manos, mientras Bill Clinton, en el centro, coloca las suyas en los hombros de ambos. Simón Peres, ministro israelí de Exteriores, y Mahmud Abbas por la OLP acababan de firmar un acuerdo en el que, entre otras cláusulas, se reconocía la autonomía de la franja de Gaza. En página interior se recogían discursos de los líderes, que recojo en extracto.

 

Isaac Rabin: “Nosotros, que hemos luchado contra vosotros, los palestinos, hoy os decimos con voz clara y potente: ¡basta de sangre y lágrimas, basta! … Somos un pueblo que quiere construir un hogar, plantar un árbol, amar, vivir junto a vosotros en paz y con dignidad, como hombres libres”.


Yasir Arafat: “Mi pueblo espera que este acuerdo marque el fin de un capítulo de dolor y sufrimiento prolongado en este siglo... La batalla por la paz es la más difícil de la vida”.


Bill Clinton: “La paz de los valientes está a nuestro alcance. En todo Oriente Próximo hay un gran anhelo por el milagro silencioso de una vida normal… Durante demasiado tiempo los jóvenes han estado allí atrapados en una telaraña de odio que ellos no crearon. Ahora podemos darles la oportunidad de conocer la paz. Los hijos de Abraham, los descendientes de Isaac e Ismael, se han embarcado juntos en una atrevida travesía. Juntos, hoy, con nuestros corazones, les deseamos Shalom, Salam, Paz”.


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Nota del editor:  Rabin fue asesinado. El asesinato de Isaac Rabin tuvo lugar el 4 de noviembre de 1995 (12 de Jeshván de 5756 en el calendario hebreo) a las 21:30, al final de una concentración en apoyo de los Acuerdos de Oslo en la plaza de los Reyes de Israel en Tel Aviv. El asesino, un ultranacionalista israelí llamado Yigal Amir, se opuso radicalmente a la iniciativa de paz de Rabin y particularmente a la firma de los Acuerdos de Oslo.

El asesinato del primer ministro y ministro de Defensa israelí, Isaac Rabin, fue en la culminación de una manifestación contra la violencia y en apoyo del proceso de paz de Oslo. Rabin fue menospreciado personalmente por los conservadores de derecha y los líderes del Likud, que percibieron el proceso de paz como un intento de perder los territorios ocupados y una capitulación ante los enemigos de Israel. Los conservadores religiosos nacionales y los líderes del partido Likud creían que retirarse de cualquier tierra «judía» era herejía. El líder del Likud y futuro primer ministro, Benjamín Netanyahu, acusó al Gobierno de Rabin de estar «alejado de la tradición judía y de los valores judíos».

Yasir Arafat murió en la madrugada del 11 de noviembre de 2004 en Francia. Hubo mucha polémica sobre la causa de muerte del líder palestino. Los últimos informes negaron que hubiese sido envenenado.


Bill Clinton, ex presidente de USA, ahora retirado de la política activa. Tiene 80 años y a través de décadas ha tenido desencuentros políticos con Netanyahu.

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2º Artículo


Video de Joan Manuel Serrat. Tema "viejos"

https://youtu.be/iOBOTWC9csw


El veranillo de la vida


Joan Manuel Serrat tiene 82 años. Donald Trump tiene 79. Por fortuna para nosotros, no hay en ellos asomo de parecido alguno, salvo que son viejos, Serrat un poco más. Digo “viejos” utilizando la misma palabra, tan denostada, que usó el artista el otro día en unas jornadas sobre eso que se llama colectivo de la tercera edad que tenían lugar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Decía Serrat sentirse en ese tiempo de propina en que a menudo el alma suele conversar consigo misma. Ese veranillo de la vida, decía citando al filósofo francés Pascal Bruckner, un regalo del que se siente agradecido. En un discurso cargado de emoción, Serrat afirmaba que ignorar a los mayores, su opinión y su memoria, es algo así como quemar libros. No puedo estar más de acuerdo y observo a menudo ese odioso tonillo condescendiente que se suele emplear para hablar con las personas mayores no solo en el trato cotidiano, sino también en conversaciones públicas, como una prueba hiriente de cómo se las intenta aniñar como si fueran ciudadanos que ya no cuentan salvo como personajes pintorescos.


Desde que Donald Trump comenzó su segundo mandato y alteró el equilibrio mundial con continuas decisiones criminales y arbitrarias (salvo para mejorar su fortuna), venimos escuchando con insoportable frecuencia que todo es consecuencia o bien de la locura o bien de la edad. Un viejo chocho, en suma. Justo lo mismo que él dice de su predecesor Biden. Esa descripción contiene dos desprecios alarmantes: el que se refiere a los enfermos mentales, dado que un porcentaje altísimo jamás hace daño a nadie y vive agazapado en sus miedos, y el que señala a los ancianos, a los que haciendo tabla rasa se les considera incapaces de razonar con sensatez. 


En el mundo artístico, de vez en cuando al viejo se le bautiza como maestro, para tenerlo ahí, oh, aislado, melancólicamente envanecido en una urnita previa a la tumba. Se olvidan, quienes en la arrogancia de la juventud (a menudo hoy alargadííísima) encierran a la ancianidad en un colectivo que desean callado y entrañable, que mucho antes de lo que piensan tomarán el relevo. Fiera venganza la del tiempo, que decía el tango. 


Olvidan, por encima de cualquier consideración, que la edad no cambia demasiado el carácter: nos parecemos tanto a quienes fuimos, que miedo da observar que a pesar de la experiencia conservamos temores, manías y dulzuras de la niñez. Y en ese convertir a los ancianos en un grupo uniforme no advierten que un hombre como Serrat sabe disfrutar de sus ilusiones, como muchos y muchas de su edad, compartir su opinión autorizada y mejorarnos con la voz de la experiencia. En cuanto a Trump, es el mismo cretino que cuando era joven, así que quien asegura que es la edad lo que le ha cambiado es porque ignora su biografía. Esta semana un psicoanalista francés, también anciano, del que he olvidado el nombre, decía que Trump poseía sin duda una personalidad psicopática con unos valores aprendidos en la infancia que priorizaban su ambición por el dinero por encima de cualquier atisbo de piedad humana. Así fue cuando su padre lo mandaba a cobrar los alquileres del marrullero negocio inmobiliario, cuando rechazaban a inquilinos negros, cuando tomó como mentor al indecente Roy Cohn, cuando en su relación con las mujeres solo conocía las tretas del abusador, cuando exhibía su verbo grotesco en un show televisivo. 


Todo estaba ya a la vista. Y aun así le votaron. La diferencia entre aquel joven y este es la edad, simplemente. Hoy el nivel de testosterona de Trump es sin duda mucho más bajo, pero ser presidente le permite desahogar su chulesca masculinidad de mil maneras. Sin importarle el prójimo, gusta de invadir países, bombardearlos, expulsar inmigrantes, plantar su rostro en el pasaporte de sus súbditos. Ilusiones del pobre señor. Las de Serrat, para suerte nuestra, son llamativamente distintas.


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3º Artículo

La cumbre no es habitable

  • MANUEL VICENT


https://lectura.kioskoymas.com/article/282419880862510


Se llama talón de Aquiles a esa parte vulnerable del cuerpo de los héroes que se halla a merced del capricho de los dioses. Piensa en esos deportistas de élite que ponen en extrema tensión todos sus huesos, músculos, tendones y cartílagos al servicio de la gloria y sufren una caída desde lo más alto. Según la mitología griega, la diosa Tetis sumergió a su hijo Aquiles en la laguna Estigia, cuyas aguas conferían la inmortalidad por el simple hecho de sumergirse en ellas, pero tuvo que hacerlo sujetándolo por el talón. 


Fue esa pequeña parte del cuerpo la que, al quedar exenta, se convirtió en su punto débil, que lo hizo mortal. Durante la guerra de Troya, guiado por Apolo, aprovechó Paris para lanzarle un dardo al talón y causarle la muerte. En medio de la vida anodina que nos rodea, siempre a la espera de la desgracia que nos pueda deparar el futuro, los héroes del deporte están ahí convertidos en materia de los sueños inalcanzables de sus seguidores. 


El hincha adopta como propias las victorias y derrotas de su ídolo, al que ha transferido una parte de su yo hasta el punto de formar con él una unión hipostática. Sus éxitos le harán feliz y con sus fracasos se sentirá profundamente desgraciado. Existe todavía un grado de belleza al que agarrarse si uno deja de mirar las poltronas de los palcos de honor y observa lo que sucede en las canchas, en las pistas, en los circuitos, en la pared norte de los picos de las cordilleras donde los héroes modernos alcanzan con sus cuerpos ese punto inasequible de la gloria. 


Pero la gloria tiene un límite. Aunque tu héroe pueda coronar con éxito la cima más alta le será imposible vivir en ella. Las cumbres no son habitables. Ningún héroe puede levantar allí su morada. Llega el momento en que los dioses exigen un tributo en forma de lesión de muñeca, de rotura del menisco, de desgarro muscular, o simplemente basta con el escarnio que el tiempo produce en los cuerpos para que estos héroes recuerden, como Aquiles, que también son mortales.



4º Artículo


Podéis clicar en el enlace siguiente del New York Times. Interesante trabajo sobre lo que pasa en el Líbano actualmente.


https://www.nytimes.com/interactive/2026/05/03/world/middleeast/israel-lebanon-hezbollah-gaza-destruction.html?campaign_id=42&emc=edit_bn_20260507&instance_id=175219&nl=el-times&regi_id=191417480&segment_id=219490&user_id=7d078836dd839f7a6d6bb7f22ffaab8e

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