Cine. "Amarga Navidad" de Pedro Almodóvar

Cine

"Amarga Navidad" de Pedro Almodóvar


Los espectadores podemos sin duda tener diferentes sensaciones ante la presencia de una obra artística. A unos puede gustarle y a otros no. Y hay que reconocer humildemente que la opinión que cada uno tenga, puede ser equivocada. Pero así es la apreciación de una obra del séptimo arte.

Como espectador cinéfilo medio esperaba con interés la nueva película de Almodóvar titulada Amarga Navidad. Este director a través de décadas nos ha aportado obras, algunas muy buenas y otras menos pero ha sido además a través de sus guiones e imágenes un espejo de la sociedad cambiante como ha sido la nuestra en los últimos años. 


Pedro Almodóvar ha regresado a las carteleras con Amarga Navidad, una película que, bajo el barniz de su inconfundible cromatismo de rojos, azules y verdes, esconde una de las más pobres de sus obras. En la temática de la película nos introduce a Elsa (Bárbara Lennie), una directora de publicidad que, tras la muerte de su madre, huye del duelo sumergiéndose en una espiral de adicción al trabajo que desemboca en severos ataques de pánico. Lo que sobre el papel prometía ser una dolorosa inmersión en la pérdida, la amistad (con su huida a Lanzarote junto al personaje de Patricia) y la salvación sentimental a cargo de Bonifacio (Patrick Criado), se revela rápidamente como un ejercicio de trama cinematográfica aburrida, que no llega al interés o a los sentimientos del espectador.


La película quizás tiene su origen en una ambición meta narrativa pero mal ejecutada. Almodóvar divide el relato en dos partes desequilibradas: por un lado, Raúl (Leonardo Sbaraglia), el "álter ego" del director que se sirve de su entorno para escribir un nuevo guion; por otro, la propia ficción de ese guion, protagonizada por Elsa. Este laberinto de espejos no es un alarde de ingenio intelectual, y no sostiene el largometraje. Al multiplicar las capas de ficción, como unas muñecas matrioshka rusas, la película diluye cualquier atisbo de verdad emocional, con un guion y unos diálogos simplones vacíos casi en monosílabos que recuerdan a melodramas televisivos venezolanos.


Despojada de sustancia, la película se aferra desesperadamente a su estética. Es innegable que la dirección artística es muy buena, pero aquí funciona como el lujoso envoltorio de un regalo inexistente. Amarga Navidad se resume en dos horas de gente extraordinariamente guapa, bien vestida, postmoderna, muchas de ellas millennials con buenos ingresos económicos sufriendo en escenarios bellísimos decorados con muebles de colores de altísima gama. Atrás quedaron los tiempos en los que Almodóvar buscaba sets inéditos que creaban tendencia o retrataba conflictos que escocían y excitaban; o cuando a través de su buen hacer en comedia, nos retrataba a la sociedad española de su tiempo. El dolor que se muestra es vulgar, lejano, como un sufrimiento anestesiado a base de benzodiacepinas.

El guion y los diálogos están compuestos por frases cortas que transmiten emociones básicas, envueltas constantemente en música de cuerda para forzar un dramatismo que el texto es incapaz de ganarse por sí solo. Se nos presenta un ecosistema de seres vacíos y alejados de cualquier realidad tangible, personajes que aparecen y desaparecen sin lógica en un conjunto de historias inconexas. El director intenta justificar este caos narrativo como un reflejo intrínseco del tormentoso proceso creativo, una excusa perezosa para no corregir los flagrantes problemas de base de una narración artificial donde todos los conflictos se aplanan en la intrascendencia. Quizás solo en los últimos minutos de la película se plantea el problema de la creación, de la autoficción y sus límites. A pesar de todo esto debo decir que la interpretación de los actores y actrices es correcta y una brevísima intervención de canto de Amaia Romero es bellísima. Pero volvamos al tema central de la película.


Ya en una anterior obra ( Dolor y Gloria), el director manchego inició una análisis de su vida y de su forma de llevar adelante aspectos de su trabajo, pero en  Amarga Navidad no hay ni rastro de la sinceridad crepuscular que caracterizó a ese filme antes mencionado. Almodóvar sigue teniendo una voz propia inconfundible, pero en esta película creo que no ha acertado en conseguir transmitir al espectador las dudas y límites de la creación artística y ni siquiera ha rozado el entretenimiento placentero ni movilizado la conciencia analítica del espectador.

En definitiva, Amarga Navidad creo que es un intento fallido del director de contarnos las dudas que a veces entraña el proceso creativo, sobre todo cuando se tocan temas personales de gente conocida o del propio entorno del creador.

Almodóvar tiene como cualquier artista, obras mejores y otras peores, por lo tanto quedaremos a la espera de un nuevo filme donde recupere sus extraordinarias y talentosas cualidades de cineasta que en esta película no han sido evidentes.


He redactado este texto sin mucha reflexión tras ver ayer la película y teniendo como base una crítica que leí en la red firmada por un desconocido. Aún así espero que te sea de utilidad. JP


Tráiler de Amarga Navidad

https://youtu.be/SNbVMk-nLu4

Comentarios

Entradas populares