Graciela, la protegida de Minos. VB

Graciela, la protegida de Minos


“Pude volver del inframundo. No estoy y estoy. No soy y soy, pero te acompaño…”


                                                                                                   Obra de Arnaudon Fabio

Pude salir de Hades gracias a la defensa de Minos, pero estoy atemporal en un lugar que es un no lugar.


Por mi situación viajo en el tiempo y en el espacio, me introduzco en lo más íntimo de los  humanos y percibo y conozco lo más grande y también lo más execrable del ser.


En mi viaje interhumano me encuentro a veces el amor, la paz, la solidaridad, el conocimiento, la empatía, la creatividad. Disfruto intensamente de la música, de las artes y de la observación de las buenas acciones humanas. Valoro el arrepentimiento, la inteligencia al servicio de los demás y no solo tengo sensibilidad por los niños o los ancianos sino por toda la humanidad y desde luego también por este medianillo planeta en el que habitamos. 


Deambulo en el gran espacio-tiempo y entre la luz y la oscuridad, pero gracias a Milos que me sacó de Hades, he podido y puedo verlo todo, pero esa cualidad se retuerce por la imposibilidad de comunicarme. He visto crecer a mi niño, que ya es un hombrón y él no ha visto ni reconocería nunca a su madre. Nos usurparon la existencia.


Pero a veces en mi peregrinación también formo parte de humanos que solo sienten violencia, desprecio, inhumanidad, limitación mental, fanatismos, avaricia desmedida, intolerancia y ausencia de amor y piedad hacia otras personas. 


En estos días he quedado atrapada entre estos últimos. Sobre todo con dos de estos. Veo y me reflejo en ellos y me asombra el contagio hacia mí.  Pareciera que alguna fuerza me mimetiza  con el entorno y comienzo a adorar la incultura, la insensibilidad hacia el dolor ajeno y tengo ansias de riquezas y de poder. Amenazo con destrucción, aniquilación, muertes y hablo de patria, ejércitos, etnia y religión. Saludo a los fuertes y desprecio a los débiles…

He aprendido a mentir y manejar eufemismos distorsionantes en mi provecho y en el de los míos. Apruebo bombardeos para "rescatar" derechos humanos. Insulto y denigro a todo el que discrepe con mi accionar.


¡¡Qué enferma estoy!! No me conozco a mí misma. La vileza es contagiosa. Pediré a Minos, que como lo hizo en Tacanas, vuelva a liberarme y me separe ahora de Don y de Bibi.  Por mí y por todos, antes que sea demasiado tarde. Después continuaré mi viaje a través del tiempo y del espacio pero en la inmensa soledad de lo incorpóreo.


Confío en que Minos lo hará. Nos veremos pronto. Ahora transitaré a mi punto de partida ya que en breve se cumplen cincuenta periodos de tiempo de eso que los humanos llamamos años y debo estar allí aunque no sé para qué. Algo me impulsa a hacerlo y quizás sea para ver el rostro de algunos verdugos que aún viven, reclamar justicia y evitar el olvido.

Lo del olvido trae a mi memoria este trocito de un poema de Benedetti:


…el día o la noche en que el olvido estalle

salte en pedazos o crepite

los recuerdos atroces y los de maravilla

quebrarán los barrotes de fuego

arrastrarán por fin la verdad por el mundo

y esa verdad será que no hay olvido


Ya hablaremos de otros temas en las próximas semanas, mientras... piensa, medita y mira a lo lejos, al tiempo que escuchas esta sencilla pieza de Grieg que te transportará a otro sitio. 


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VB

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