Editorial. Entretenimiento y circo

 

                                                                  Obra de Eva Juszkiewicz


Editorial

Entretenimiento y circo

"Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas". Samuel Johnson




Queridos amigos:

 

En estos días estamos gran parte de la población mundial dedicando nuestra atención a los resultados del Mundial de fútbol, a si Messi sigue teniendo sus destacadas capacidades para este deporte, si la representación de Inglaterra es o no favorita o si Cucurella tras esta competición lucirá la camiseta del Real Madrid. También nos ha absorbido la casita de Bud Bunny y otros asuntos más como el sanguinario espectáculo de artes marciales montado por Trump en la Casa Blanca para celebrar su cumpleaños y el aniversario de USA.

 

Son sin duda unas formas de entretenimientos que hoy disponemos en esta sociedad. Podemos considerar al entretenimiento como aquella actividad que permite a los seres humanos emplear su tiempo libre para divertirse o recrear su ánimo con algún tipo de distracción.

El término «entretenimiento» es de origen latino. Comenzó a utilizarse en Europa a finales del siglo XV en relación con la acción financiera de desviar bienes ajenos en beneficio propio. Con posterioridad, tal acepción dio paso a la de «desviar la atención” en general, asociándose luego a la idea de placer y de ocio.

 

El entretenimiento se convierte en una forma de alienación cuando actúa como un mecanismo de control que adormece la conciencia crítica. En lugar de ser un espacio de descanso, se transforma en un consumo pasivo de evasión y banalidad que aleja a los individuos de la realidad y de la participación activa en la sociedad. Esa evasión de la realidad sirve para desconectar de los problemas cotidianos (como la rutina laboral, la preocupación por la vivienda, los bajos salarios o por las crisis sociales en general ya sean éstas cercanas o internacionales.

 

Cuando las intensidades de estos entretenimientos calan mucho en la sociedad del consumo y del espectáculo, puede convertir la realidad en un circo. Recordemos que el circo es un tipo de espectáculo donde una agrupación de intérpretes y artistas realizan diversas formas de “entretenimiento” para el público. La historia del circo se remonta al legado cultural dejado por las civilizaciones antiguas, desde el lejano oriente hasta el occidente próximo (Grecia, Roma, Egipto, etcétera). 

Con todo, fueron, al parecer los romanos quienes, en la antigüedad, dieron el nombre «circo» a las actividades de entretenimientos o mejor dicho, a los espectáculos públicos. 

 

Muchas veces el entretenimiento continuo, ya como una alienación que inhibe cualquier conciencia crítica con lo que ocurre en el mundo, puede llevarnos a un estado de acostumbramiento o habituación que es el proceso psicológico y/o fisiológico mediante el cual el organismo o la mente se adaptan a un estímulo, reduciendo su respuesta a él.

 

Creo que la diversión, los entretenimientos y los momentos placenteros vividos individual o colectivamente son muy necesarios y contribuyen a nuestra salud mental. Pero como todo tiene sus límites, y sus disbalances o excesos pueden contribuir a adormecer nuestra sensibilidad con las injusticias de la realidad o con respecto al sufrimiento injusto de tantos seres humanos del planeta.


Veo circo en todas las actitudes e intervenciones de Trump, y en los comportamientos serviles hacia él por parte de muchos mandatarios europeos, veo drama y terror en las figuras de Netanyahu y sus ministros, al igual que en los sanguinarios líderes de la teocracia iraní, veo payasos de malababa en Milei o en De la Espriella y siento un profundo dolor por los sufrimientos de las mujeres afganas y de otras tantas que viven sojuzgadas sobre todo en países teocráticos islámicos radicales.

 

También observo “grandes interpretaciones teatrales” en nuestros políticos locales de la mayoría de los partidos. En fin, aunque esta sea nuestra realidad pienso que debemos divertirnos sin perder la resistencia ante las influencias orquestadas desde el poder para “acostumbrarnos” incluso a aceptar que así es el mundo.  El mundo es así pero es posible cambiarlo. Ahí estará la decisión de cada uno de nosotros. 

 

Admito amigos, que puedo estar equivocado en las ideas que antes os he compartido, pero siento que si no somos conscientes de los objetivos de los que hoy mandan en el mundo, podremos ser arrastrados por ellos a algo muy parecido a una distopía.

Quizás os parezca exagerado, pero si acordáis conmigo que los resortes del poder en el mundo actualmente están en manos de una plutocracia tecnológica sin moral y sin ética y tienen enfrente como competidor tecnológico a una férrea dictadura como es la China, el panorama es muy preocupante y desalentador.

 

 Dicho esto, escapemos algunos momentos para disfrutar de un buen partido de fútbol, de una excelente película o de la pintura o la música que siempre actuarán como el bálsamo de Fierabrás para los males de la humanidad.

 

Aprovecho para compartir un poema sobre el amor escritos por Alberto Salamanca en su hermoso libro La sangre encendida (Ediciones Valparaíso), que os recomiendo su lectura.

También comparto alguna pintura y una pieza musical de Brahms que era al parecer la preferida de Jorge Luis Borges.

 

Hasta la próxima. Un abrazo a todos y espero que estéis bien.


Una vida sin ti (Alberto Salamanca)


Mi vida hubiera sido otra sin ti.

Una vida vana, uniforme y plana.

Sin las hermosas cumbres

ni los tremendos valles.

Las noches sin ti hubieran resultado muy largas

y las mañanas tristes

y los crepúsculos inexistentes.

Todo como una tarde de domingo sin ti.

Y no conversarían las estrellas

y las Perseidas no serían diosas

(de las que favorecen con deseos).

En la vida sin ti

no hubiera preferido nunca el verde

ni sufriría con esos que sufren.

Tampoco volaría como ahora me elevo.

Sería vida sin Grecia ni Roma

ni mundo clásico.

Sin ti, impertérrito ante

el canto de los pájaros.

Impasible ante la ópera y Puccini.

Hubiera sido indiferente Stendhal

o Florencia o Venecia.

Una vida de derribos y olvido.

Una vida sin lágrimas sin ti.

Sin volcanes sin lava,

o sin lluvia en la cara.

Una vida sin libros.

Una extraña vida sin comprender

nada de la utilidad de lo inútil.

Una vida de espíritu marchito.

Sin esencia, sin ti.

Una vida como la de millones

que pasan sin apenas darse cuenta.

Una vida sin ti.





Pieza de Brahms que le gustaba a Borges

https://youtu.be/2tB2SLLnPZg?si=FRfKqVPD2B7fxJfN


                                              Obra expuesta en el Museo Reina Sofía


Índice


  1. Editorial. Entretenimiento y circo
  2. “Fracking cerebral”. Artículo recomendado
  3. Arte. Gauguin. M. Vicent
  4. La negación moderna del capital erótico. F. Soriguer
  5. ¿Quiénes manejan la IA en el mundo?. C. Planas
  6. El talento en el fútbol. Ramos-Zúñiga
  7. Jorge Luis Borges. A cuarenta años de su muerte
  8. Milei y sus amigos peligrosos. R.P
  9. Fútbol, ¿alienación o recuperación de la infancia?
  10. Respuestas pavlovianas. Derecha-Izquierda. P. Briz


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